Pamplona (EFE).- El dramaturgo navarro Alfredo Sanzol, tras la temporada de su estreno en Madrid, sale de gira desde Pamplona con ‘La última noche con mi hermano’, una obra que retrata los diferentes tipos de relaciones fraternales y aborda «con riesgo y respeto» la conmoción de la enfermedad y la muerte de alguien tan cercano.
Lo ha explicado el propio Sanzol en rueda de prensa, en la que no ha obviado que, como todas sus obras, esta trasluce detalles de su vida personal -como su procedencia pamplonesa o el trajín de compartir espacios familiares en dos ciudades- aunque el hilo principal surgió en 2024 de la conversación con una amiga de Pamplona sobre su duelo tras la muerte de un hermano.

«Aquello me tocó mucho, me nacía hacer esta historia y a Ruth -su amiga- le pareció bien. Se me despertaron algunas cosas», como su interés por hablar de la hermandad, la fraternidad, la aceptación de la pérdida, de los cuidados y el acompañamiento. Y de todo ello habló con una docena de personas que habían perdido a una hermana o hermano, y también con médicos de cuidados paliativos y oncología.
Y es que la obra, que en el Teatro Gayarre se podrá ver este viernes y sábado, cuenta la historia de tres parejas de hermanos, con diferentes relaciones entre ellos (una de ellas está muy unida mientras que otra se lleva especialmente mal), a los que de alguna manera afecta el diagnóstico y posteriormente fallecimiento por cáncer de una de estas personas, Nagore.
La protagonista está interpretada por Nuria Mencía, a la que acompañan un elenco integrado por Jesús Noguero, Elisabet Gelabert, Cristóbal Suárez, Ariadna Llobet y Biel Montoro.
Una obra sobre «el duelo menos acompañado»
El premiado dramaturgo navarro ha explicado que en su investigación para escribir la obra comprobó que la pérdida de una hermana o hermano conlleva «el duelo menos acompañado socialmente» y tiene muchas implicaciones diferentes según la cercanía o incluso la dimensión de la familia, pero en este caso, con tramas y subtramas, permite construir un relato que trasciende de lo intimista y permite abordar otras cuestiones con vigencia actual.
Así, Sanzol ha aludido a la fraternidad como valor -sin ella «es muy difícil construir unas reglas en las que se preserven la igualdad y la libertad», las otras dos bases de los lemas de la República- y ha reflexionado sobre el concepto de fraternidad pública como otra dimensión que trasciende el ejercicio de la familiar.

También en la obra se puede ver «odio» en la relación entre dos de los hermanos y «la imposibilidad de la fraternidad» entre ellos; al igual que aparecen otros conceptos relacionados con la biografía de Sanzol, como es el de la «identidad, arraigo, movimiento y el intento de mantener el equilibrio» entre dos ciudades diferentes, la que de su juventud y su familia, y la de su vida actual.
«El 90 % de las situaciones que aparecen son reales», ha dicho el autor del texto, quien ha avanzado que ideó esta historia «no para crear angustia. La he escrito con mucha delicadeza y cuidado, no quería huir del problema ni de la repercusión emocional», ha señalado tras avanzar que en ella se ahonda en «la esperanza, la lucha por la vida, aceptar la muerte como parte de la vida o defender los buenos momentos en las peores situaciones».
Las «situaciones absurdas» en los duelos
También incluye buenas dosis de humor, basadas en las «situaciones absurdas» que le relataron todas las entrevistas sobre estos duelos fraternales y que veían «el humor como herramienta de liberación».
No ha obviado la dificultad para encontrar «el tono» en el que hablan los personajes en un contexto tan delicado, al tiempo que ha avanzado que esta es «una obra con mucho subtexto».
La escenografía, la casa de Nagore «con una gran herida en forma de agujero al fondo», que sirve para acoger el resto de espacios, se acompaña de la transformación ayudada por el juego de los actores, la iluminación, la música o la propia coreografía del movimiento escénico.
Además, el avance de la enfermedad por el cuerpo de la protagonista, además del trabajo de la actriz que la encarna, se nutre de una labor de maquillaje y otros detalles que ayudan a construir una línea temporal.








