Pamplona (EFE).- Rubén Goñi Urroz, ex gerente del Instituto Navarro de Deporte y Juventud (INDJ) y miembro del órgano de contratación de las obras de las oficinas del Navarra Arena, ha señalado que la UTE entre Acciona y Servinabar pudo saber antes de tiempo que recibiría la obra porque la apertura de las ofertas económicas se hizo en un «acto público en el que había miembros de Acciona».
Goñi ha comparecido este martes en la Comisión de Investigación sobre licitación de obras públicas que se celebra en el Parlamento de Navarra, donde ha explicado el contexto que pudo provocar que Koldo García enviara un mensaje a Santos Cerdán antes de que se adjudicara la obra informando de que la adjudicataria era la UTE de Acciona y Servinabar.
La UCO recoge ese mensaje que Koldo envió a Cerdán el 3 de octubre de 2017, siete días antes de la adjudicación: «Ya está, ya lo tiene firmado el ‘cordobés’ y el ‘guipu’. Una buena noticia».

Goñi ha explicado que el 29 de septiembre se abrió el sobre de la oferta económica. Solo se presentó la UTE entre Acciona y Servinabar, por lo que vieron que se llevarían la obra «si hacían bien todo lo demás».
Un «error» en las fechas
El parlamentario de UPN Pedro González le ha preguntado por las dos cartas de compromiso de subcontratistas entregadas por Acciona que estaban fechadas antes de que se publicara el pliego. Goñi, que era gerente del Instituto Navarro de Deporte y Juventud, órgano contratista, ha explicado que no formaba parte de la mesa de contratación, pero que esas fechas pueden ser un «error».
«Hay dos que están fechadas el 18 de julio y 8 de agosto, fechas anteriores a la licitación, y algunas no tienen fecha. Tiene que ser un error porque hay otras tres que pone que son del año 2018 cuando estábamos en 2017. La mesa analiza la documentación y habría valorado que fue un error», ha analizado.
Preguntado por el hecho de que solo una UTE se presentara y si habría que haber ampliado el plazo de presentación para animar a más empresas a presentarse, Goñi ha señalado que «nadie recurrió el pliego y había que seguir el procedimiento». También ha negado que alguien le indicara a quién había que adjudicar la obra.
En el momento de presentación de la oferta le «sonaba» Acciona, pero no Servinabar. Tampoco conocía a su administrador, Antxon Alonso, a quien conoció en las reuniones de cierre de obra. También tuvo relación durante la obra con Fernando Merino, de Acciona.
«Después tuve dos reuniones sobre Mina Muga, a partir de 2019, cuando era director general de Proyectos Estratégicos. Dos reuniones con Alonso, una con José María Aierdi, otra con Salazar, de Geoalcali, para ver como iba la tramitación y como iba el proyecto», ha explicado.








