Pamplona (EFE).- Baluarte ha acogido este miércoles el tercer acto público de reconocimiento y reparación a 81 personas víctimas de acciones violentas con motivación política de funcionarios públicos y grupos de extrema derecha, que según la consejera Ana Ollo, «hace diez años era impensable».
La vicepresidenta segunda del Gobierno de Navarra y consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera, Ana Ollo, ha destacado en su intervención los avances dados en Navarra en la construcción de una “verdad compartida para construir una democracia sólida y una convivencia duradera” basada en la deslegitimación de violencia y en la defensa de la libertad y los derechos humanos.
Desde el ámbito de las víctimas reconocidas en esta ocasión ha tomado la palabra Txaro Etxetxipia para señalar que “el camino, aunque incompleto, está mereciendo la pena”, mientras que el presidente de la Comisión de Reconocimiento y Reparación, Martín Zabalza, ha puesto en valor el trabajo de dicha Comisión.
Hasta 122 reconocimientos ya cumplimentados
Hasta el momento el Gobierno, en base a los informes de ese organismo, ha notificado un total de 122 reconocimientos, mientras que cerca de un centenar de peticiones se encuentran en distintas fases de tramitación, ya que es un proceso abierto.
En el acto han participado, además de las víctimas acompañadas de familiares y su entorno más cercano, los miembros de la Comisión de Reconocimiento y Reparación que están tratando las solicitudes de personas que han padecido la violencia de motivación política.
La vicepresidenta Ana Ollo, ha puesto en valor el trabajo compartido entre la sociedad civil y las instituciones para recorrer un camino que “hace diez años nos parecía impensable” y que, no sin dificultades ni condicionantes Navarra está transitando en un “auzolan democrático” mediante un “proceso sanador” que va desde lo individual a lo colectivo.

La vicepresidenta se ha dirigido a las víctimas señalando que “el proceso ha sido muy largo, repleto de obstáculos y en cierta manera incompleto para muchas de vosotros y vosotras. Pero sin duda está resultando un proceso sanador para una sociedad que durante muchos años oculto lo que había ocurrido, cuando no lo justifico en parte. Porque en nuestra tierra se ha hecho una labor activa de desmemoria muy importante”.
Frente a ello, la vicepresidenta ha abogado por una defensa de los derechos humanos no solo basada en el respeto sino en la defensa de los mismos.
En un mundo en donde «tantas cosas se cuestionan, recordar cómo se alcanzaron quizá sea una de los desafíos más importantes de la democracia».
Aferrarse a la ética en «tiempos revueltos»
«En tiempos revueltos, siempre hay que aferrarse a los principios y a la ética. Ésa es la mejor brújula para mantener un rumbo que tiene que tener como motor y destino la convivencia. Porque la verdad compartida es la única base posible para una convivencia duradera. Por eso –ha añadido- este tercer acto es un compromiso con el futuro. Reconocemos el pasado para blindar el mañana. Vuestra dignidad es el cimiento de nuestra democracia”, ha afirmado, dirigiéndose a las 81 personas invitadas.
Ollo ha hablado en el hilo conductor del pasado, presente y futuro. “No podemos olvidar algo que fue, que os sucedió, que os hicieron, y que nunca debió pasar. Pero está ahí. En los recuerdos individuales siempre y ahora en la memoria colectiva de nuestra sociedad, con el respaldo legal e institucional que supone también este paso que se ha dado por el Gobierno y antes en el Parlamento”.
Sin olvidar “el suelo ético de deslegitimar la violencia y defender los derechos humanos, válido para todos los momentos, lugares y contextos victimólogicos. Sin diluciones ni equiparaciones. No se pueden permitir relatos compensatorios. La democracia no permite atajos. Ni la defensa de los derechos humanos, incoherencias. Sin verdad, justicia y reparación no se puede construir o mantener una democracia capaz de superar todos los retos que tiene a la vuelta de la esquina”, ha comentado.
La vicepresidenta ha terminado su intervención apelando a “levantar un poco la mirada más allá de nuestras fronteras y de nuestra historia. Creo que el momento y el contexto mundial nos lo exige».
Por su parte, el director general de Memoria y Convivencia, Martín Zabalza, además de reafirmar en el contenido del informe anual que como presidente de la Comisión reporta al Parlamento, ha incidido en su discurso en resaltar el trabajo de dicho organismo que con una metodología inspirada en procedimientos internacionales y que “adapta el rigor pericial a un contexto probatorio necesariamente complejo.
Una víctima llama a avanzar en el “camino colectivo hacia la verdad”
Txaro Etxetxipia, una de las víctimas de acciones violentas con motivación política de funcionarios públicos y grupos de extrema derecha reconocida este miércoles en el acto público del Gobierno foral, ha defendido la necesidad de seguir avanzando en el “camino colectivo hacia la verdad” animando a quienes aún no han dado el paso a presentar sus testimonios.
En su intervención durante el acto celebrado en Baluarte, Etxetxipia ha agradecido el trabajo de quienes han contribuido a este proceso y ha subrayado que, aunque se trata de “pequeños pasos”, resultan necesarios para avanzar en el reconocimiento del sufrimiento padecido por las víctimas.

“En el camino de la verdad, de la verdad de todos y todas, este proceso, aunque incompleto, merece la pena”, ha afirmado, tras recordar su experiencia personal, que incluye dos detenciones, la primera de ellas cuando tenía 18 años en 1976.
El acto ha reunido a víctimas con perfiles diversos, en su mayoría relacionadas con malos tratos o torturas en contextos de detención, aunque también se incluyen casos de atentados o agresiones de grupos de extrema derecha, daños físicos en protestas o actuaciones policiales, así como una persona fallecida por arma de fuego en la década de los setenta.
El 70 % de las víctimas, hombres
En total, 81 personas han sido reconocidas en el periodo reciente al que se refiere el acto, de las que el 70 % son hombres (57) y 24 mujeres, algunas de las cuales han sufrido situaciones agravadas por razón de género.
Por décadas, los casos se distribuyen en 15 en los años sesenta y setenta, 26 en los ochenta, 15 en los noventa y 25 a partir del año 2000, con situaciones que se extienden al menos hasta 2011.
El proceso de reconocimiento permanece abierto, ya que las solicitudes deben ser presentadas por las propias víctimas o por asociaciones que las representan, en relación con hechos ocurridos desde 1950 y hasta julio de 2027, fecha límite establecida por la normativa vigente. Actualmente, hay alrededor de un centenar de casos en distintas fases de tramitación.
Etxetxipia ha concluido su intervención con un llamamiento a evitar que hechos similares vuelvan a repetirse “en ningún lugar ni en ningún momento”.










