Imagen del acto celebrado en Berriozar en el 26 aniversario del asesinato del militar Francisco Casanova a manos de ETA
Fotografía de Francisco Casanova ante el monolito que lo recuerda. EFE/Jesús Diges

Berriozar recuerda a Francisco Casanova 26 años después de su asesinato por ETA

Berriozar (EFE).- Veintiseis años después de su asesinato por ETA, la localidad navarra de Berriozar ha homenajeado a su vecino Francisco Casanova, subteniente del Ejército en el cercano cuartel de Aizoain cuya memoria sigue presente en un monolito que ha centrado su recuerdo este domingo.

Es el bautizado como «Puerta de la libertad», monumento a las víctimas del terrorismo ante el que, como cada año, se han reunido familiares, amigos, conocidos y políticos, en un acto impulsado por la Asociación Vecinos de Paz, que también ha promovido una misa poco antes y un festival de jotas después, un género musical al que era aficionado Casanova. Su mujer, Rosalía Sainz-Aja, y su hija Laura, han acudido al acto.

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Durante el acto ha intervenido la portavoz de Vecinos de Paz, Maribel Vals, quien ha agradecido especialmente la presencia de la familia de Casanova y de miembros del Ejército, la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Foral.

La violencia «no ha desaparecido»

Vals ha defendido la necesidad de mantener viva la memoria de las víctimas y ha rechazado que el fin de la actividad armada de ETA implique que hayan desaparecido, a su juicio, las actitudes de intimidación y violencia vinculadas al entorno de la izquierda abertzale.

Durante su discurso, Vals ha dirigido asimismo duras críticas a los gobiernos de Pedro Sánchez y María Chivite y ha acusado al PSOE de «blanquear» el pasado de ETA mediante sus acuerdos políticos con la izquierda abertzale.

Vecinos de Paz ha cerrado el homenaje reiterando su compromiso de permanecer junto a las víctimas y reclamar «verdad, memoria, dignidad y justicia».

Fuerzas y cuerpos de seguridad y partidos políticos han participado en una ofrenda floral en memoria de Casanova. El Himno de España ha dado por cerrado el acto más oficial, al que ha seguido un festival de jotas.