Pamplona (EFE).- Los grupos del Parlamento de Navarra han iniciado el nuevo curso político, el último antes de las elecciones forales, con la vista puesta en la cita con las urnas y posiciones enfrentadas sobre la gestión del Gobierno de María Chivite, mientras que asuntos como la vivienda, la sanidad, los presupuestos o las leyes pendientes marcarán los próximos meses.
Continuidad entre UPN y PSN
El portavoz de UPN, Javier Esparza, ha pronosticado, en declaraciones ante los medios tras la primera Junta de Portavoces, una continuidad respecto al anterior curso político y ha sostenido que «la mala leche no ayuda a generar un buen clima en este Parlamento», en referencia al PSN, al que ha acusado de recurrir a la «teatralidad política» y de «vivir de la exageración».
Esparza ha afirmado que las «políticas moderadas del PSN no existen» y ha considerado que socialistas y EH Bildu «defienden las mismas cosas», al tiempo que ha acusado a la formación abertzale de ejercer como «abogado defensor» del PSN.
El dirigente regionalista ha asegurado además que el Ejecutivo tendrá que responder por el «deterioro de los servicios públicos» y ha augurado que Chivite tratará ahora de presentar soluciones a problemas que, a su juicio, no ha resuelto durante sus siete años de gobierno.
Desde el PSN, Ainhoa Unzu ha anticipado «más ruido, más ataques y más intentos de convertir cada dificultad» en un arma electoral y ha acusado a UPN, PP y Vox de tratar de utilizar «todos los recursos» a su alcance para desgastar al Ejecutivo.
Frente a ello, ha defendido que el Gobierno de Chivite es «sólido, progresista, plural y estable» y ha considerado que la oposición de derechas se encuentra «cada vez mucho más crispada» y que resulta cada vez más difícil distinguir entre UPN, PP y Vox.
«Les da igual alimentar el miedo, enfrentar a unos con otros», ha señalado Unzu, quien ha asegurado que los socialistas no entrarán en esa dinámica porque tienen «otra forma de hacer política».
Vivienda y leyes «estratégicas»
La portavoz de EH Bildu, Laura Aznal, ha augurado por su parte un curso «intenso» en el que su formación pretende «poner en el centro a las personas que viven y trabajan en Navarra» y en el que «hablar y negociar va a ser la consigna».
Aznal ha señalado que persisten problemas como las dificultades de acceso a la vivienda o la emergencia climática y ha alertado asimismo sobre el avance del «trumpismo» y el «neofascismo», que ha considerado que se está propagando «como una nueva pandemia mundial».

Por Geroa Bai, Pablo Azcona ha puesto el acento en las leyes pendientes que considera «estratégicas para Navarra» y ha asegurado que su grupo trabajará para que puedan aprobarse «con el mayor consenso posible».
Entre los principales asuntos para los próximos meses ha citado el Estatuto de la Función Pública, los presupuestos, la política fiscal y la mesa de educación, materias en las que Geroa Bai pretende ser «especialmente ambicioso».
Cuentas electorales
La representante del PPN Irene Royo ha incidido en el carácter electoral del nuevo curso y ha mostrado su preocupación por que, a su juicio, Navarra esté «perdiendo ‘punch’ económico», al tiempo que ha hablado de una «debilidad política» del Gobierno por su «dependencia» de EH Bildu.
Royo ha considerado que la izquierda y el PSOE están perdiendo apoyo, también en Navarra, y ha advertido de que «ningún partido del Gobierno puede dar por hecho que gobernará» después de las próximas elecciones.
También Carlos Guzmán, de Contigo-Zurekin, ha reconocido que el horizonte electoral marcará el curso, aunque ha subrayado que todavía quedan meses de «intenso trabajo» y ha abogado por «exprimir al máximo esta legislatura».
Su formación centrará su actividad en cinco prioridades: vivienda, salud e igualdad, la moratoria a las plantas de biometanización y una fiscalidad «justa y progresiva». En materia de vivienda, Guzmán ha reclamado que el Gobierno acompañe sus políticas con una apuesta presupuestaria.









