Julio Gálvez
Pamplona (EFE).- La estrella surcoreana del violín Bomsori Kim afirma en una entrevista a EFE que ese instrumento «es casi una criatura viva» con la que se tiene que comunicar cada vez que actúa.
«El violín es muy sensible. Cada violín tiene diferente sonido y tamaño, y el modo de tocarlo es siempre diferente», declara la música, que utiliza en sus actuaciones el Guarneriu del Gesù ‘ex-Moller’ de 1725.
Explica que, incluso con ese violín con el que está familiarizada, cada día que lo toca es diferente. «Siempre necesito ajustarme al violín y es casi como una criatura viva, así que tenemos que comunicarnos cada vez que actúo», expresa.

Añade que, por tanto, no es fácil cambiar de violín de un día para otro. «No es posible porque tenemos una relación muy fuerte», señala.
Se quedaba dormida al piano
La violinista se encuentra estos días en Navarra, donde el jueves interpretó el ‘Concierto para violín en re menor’ de Sibelius junto a la Orquesta Sinfónica de Navarra en Baluarte. Este viernes actúa en Tafalla.
Esta visita a Pamplona ha sido la segunda que realiza a la ciudad, aunque es la primera ocasión en la que toca con la Orquesta Sinfónica de Navarra. El primer viaje a la capital navarra lo recuerda porque, según dice, fue su última actuación antes de la pandemia de coronavirus.

Kim Bomsori, galardonada en concursos internacionales de violín como el Tchaikovsky, Reina Isabel y Jean Sibelius, explica que creció en una familia aficionada a la música clásica, pero admite que cuando de pequeña sus padres la llevaban a conciertos a veces ella se quedaba dormida, lo que les disgustaba.
«Era muy natural para mí estar familiarizada con la música clásica, así que primero empecé a tocar el piano y después el violín. Cuando tocaba el piano, también me quedaba dormida, así que el violín fue la clave. Me enamoré inmediatamente y escogí ser violinista a una edad muy temprana», expone.
La competitividad coreana
Preguntada por la extrema competitividad que caracteriza a la sociedad surcoreana, reconoce que es «una parte muy grande de la vida de los coreanos» a la que ve ventajas e inconvenientes.
«Tiene ventajas porque son personas que en general trabajan muy duro, así que trabajar duro es bueno; especialmente, para aprender a tocar el violín se necesita trabajar duro. De lo contrario, este es un instrumento tan diabólico que no es posible aprender sin esas largas horas de práctica», afirma.

Sin embargo, admite que si solo se piensa en la música desde el punto de vista de las competiciones, «pierdes la razón por la que haces música, porque la música no es para una competición».
En un momento en el que Corea del Sur despierta interés en todo el mundo y en el que músicos como Kim Bomsori destacan en el panorama internacional, la violinista asegura que es «un placer» ver a tantos países y personas disfrutar de la cultura surcoreana, incluida la música pop, las series de televisión, el cine y los músicos clásicos.
Predilección por Sibelius
Sobre el motivo de que ahora Corea del Sur y su cultura interesen, baraja que quizá se debe a que «antes no sabían que existía», aunque también apunta a plataformas como Netflix que «facilitan el acceso a un país extranjero». «La gente lo conoce mejor y les encanta», señala.
Del ‘Concierto para violín en re menor’ de Sibelius, detalla que lo ha interpretado «en muchas ocasiones», y lo califica de «obra maestra».
«Me gusta Sibelius de un modo muy personal porque compuso obras de violín tan bonitas. Es casi como su diario. Podemos realmente percibir cómo se sentía en el momento en el que compuso esas obras», comenta.
Añade que el compositor finlandés «siempre intentaba ser innovador» y que eso se refleja «muy bien en su concierto de violín».
Nuevos proyectos de grabación
Explica que antes de un concierto «siempre quiere estar relajada, pero nunca es posible». «Pero estar nerviosa no es una cosa mala, así que intento disfrutar de este nerviosismo. Te da tanta focalización y emoción en el escenario», comenta.
Sobre las reacciones de los espectadores, reconoce que en cada lugar son distintas, incluso dentro de España, donde percibe diferencias entre San Sebastián, Barcelona, Madrid o Navarra.
En cuanto a Corea del Sur, indica que el público de los conciertos de música clásica tiende a ser más joven que en Europa y que en algunas ocasiones «se vuelven locos, casi como si fuera un concierto de pop».
Kim Bomsori firmó en 2021 un contrato exclusivo con la discográfica Deutsche Grammophon, y preguntada por futuros discos, afirma que siempre está preparando nuevos proyectos de grabación.