Periodista salvadoreño: ahora es el momento más difícil para hacer periodismo

Por Macarena Soto |

Madrid (EFE).- El periodista salvadoreño Óscar Martínez pasa más tiempo buscando protección para los periodistas de El Faro que escribiendo reportajes, una realidad diaria a la que se enfrenta el periodismo independiente en El Salvador, donde, según denuncia, se persigue a los profesionales de la información que critican a los poderes.

En una entrevista con EFE a su paso por España, donde participó en eventos de Reporteros sin Fronteras y pudo reunirse con compañeros latinoamericanos que han tenido que salir de sus países por presiones y amenazas, el jefe de redacción de El Faro considera que este es «el momento más difícil para hacer periodismo» en El Salvador.

«Nunca ha sido fácil en El Salvador ser periodista, tiene los mismos males que el resto del periodismo latinoamericano, pagas miserables, gobiernos corruptos, una cultura democrática escasa y problemas sociales profundos», contextualiza.

Además, añade que el suyo es «uno de los países más violentos», donde «también ha habido cárteles» de la droga, «políticos que amenazan», pandillas y una policía que «en muchas ocasiones se ha comportado como un grupo criminal».

Alerta sobre Bukele

La dificultad para ejercer el periodismo en El Salvador la extiende a Nicaragua, donde ya no queda prensa independiente adentro, solo gente clandestina que no firma, recogiendo información para los de afuera.

Y en El Salvador «un dictador se yergue», dice en referencia al presidente salvadoreño, Nayib Bukele, de quien critica que ha «diseñado leyes» para «encarcelar» a los periodistas independientes a los que acusa de generar «zozobra».

«Nos ha acusado de lavar dinero en una cadena de televisión nacional, los diputados nos acusan de ser líderes de pandillas y tenemos expedientes de revelación de información confidencial como si eso no fuera parte de nuestro trabajo», ironiza.

Según alerta, la «única razón» por la que Bukele no les ha «encarcelado aún» es porque «su capacidad dialéctica es útil aún», pero «cuando pierda popularidad, el periodismo salvadoreño en el exilio va a ser una realidad» mayor de la que ya es.

Informar de tu país desde el exilio

Rodríguez insiste en el que el periodismo desde el exilio se ha convertido ya en una realidad y recuerda que algunos de los periodistas más prestigiosos de Centroamérica han sido ya acusados, investigados y detenidos por sus gobiernos.

«La presión es brutal, el seguimiento de miembros de las fuerzas del Estado es constante», declara antes de agradecer a las «muchas embajadas que han sido profundamente solidarias y que dentro de sus limitaciones diplomáticas han ayudado a sacar gente del país».

Vista del periódico digital El Faro en San Salvador (El Salvador), en una fotografía de archivo. EFE/Rodrigo Sura
Vista del periódico digital El Faro en San Salvador (El Salvador), en una fotografía de archivo. EFE/Rodrigo Sura

Muchos de sus colegas se han visto obligados a dejar sus países y a seguir informando sobre lo que sucede a miles de kilómetros.

«Es mas difícil, conseguir que una fuente te coja el teléfono, no puedes ir a ciertos sitios, ver un escenario de un crimen, solicitar documentos públicos, salir a la calle a tomar la temperatura a una marcha, conseguir nuevas fuentes es improbable, hacer periodismo en el exilio es eso, es una putada», expresa.

Varios compañeros suyos se encuentran en esa situación, y da las gracias a los suscriptores del periódico así como a las fundaciones privadas que les apoya y hacen posible seguir con su actividad y ofrecer condiciones de vida dignas a los periodistas.

Protegerse entre periodistas

Martínez subraya que Centroamérica «vive un momento terrible» y que los periodistas han «empezado a entender» que deben unirse «para protegerse», un movimiento y una estrategia «cada vez más fuerte entre los países».

«Estamos claros de que los dictadores y los dictadores en ciernes, los poderes gubernamentales y fácticos, quieren ejecutar su plan de control total y para hacerlo el periodismo es el mayor obstáculo que tienen, porque ya controlan todas las instancias», matiza.

Aún así asegura que «no van a acabar con él».

«Vamos a tratar de que no porque en Centroamérica hay una generación de periodistas vigorosos con enorme calidad y probada valentía, me siento orgulloso de pertenecer a esa raza de gente, pero vamos ahora mismo a la prueba final, nos quieren acabar», previene.

Por eso pide a la comunidad internacional «sostener la mirada por más tiempo», ya que «tiene la capacidad de ver la realidad en dos lugares».

Edición web: Juan David Mosos