Bilbao (EFE).- La red por los derechos de los presos de ETA, Sare, pide escuchar a todas las víctimas y su «reconocimiento sin ambigüedades», así como aplicar a los presos de la organización terrorista una política penitenciaria ordinaria, para avanzar hacia una convivencia normalizada.
Otras experiencias
Esa asociación ha celebrado su segunda conferencia en Bilbao bajo el lema «No se puede prolongar más» y ha profundizado en los modelos de resolución de conflictos y de reconciliación en Irlanda y Sudáfrica, con la participación de Michael Culbert, exmiembro del IRA y de Roelof Petrus Meyer, político sudafricano.

También han intervenido en ese encuentro Olatz Iglesias, hija de presos de ETA, y el antropólogo forense Paco Etxebarria.
Por una convivencia normalizada
Al final del encuentro María Jaúregi, hija del Juan María Jáuregui, asesinado por ETA en 2000, junto al portavoz de Sare, Joseba Azkarraga, han leído un comunicado que ha reconocido que, tras «décadas de confrontación, violencia y sufrimiento», Euskal Herria intenta «construir una convivencia normalizada, basada en el respeto a los derechos de las personas».
El dolor de todas las víctimas y los derechos de los presos
«El dolor de las víctimas merece respeto y reconocimiento sin ambigüedades» y «su sufrimiento no puede ser relativizado ni instrumentalizado políticamente por intereses espurios», ha denunciado ese texto.
Además, ese «reconocimiento debe alcanzar a las víctimas de las diferentes violencias sufridas en nuestro país, incluyendo a quienes sufrieron torturas, persecuciones injustas o actuaciones ilegitimas que quebraron derechos humanos básicos».
Sare ha exigido que se aplique «una legislación penitenciaria ordinaria» a los presos de ETA y ha apelado al «respeto a sus derechos, incluido su derecho a la vuelta a la sociedad, a la resocialización, a normalizar sus vidas, en base al compromiso de no reiteración y una posición sinceramente respetuosa con las personas que sufrieron y sufren por sus hechos».
«Apostar por la reintegración de quienes cumplen condena tras más de 15 años de la desaparición efectiva de ETA, es apostar por una sociedad más humana y más cohesionada», ha reflexionado.
«Convivir no significa olvidar ni exigir renuncias a la verdad», sino que es, «sobre todo, aprender a mirarnos sin resentimientos ni ánimo de venganza» y «aceptar la pluralidad de relatos sin renunciar a los valores democráticos y a la dignidad de todas las víctimas», ha concluido. EFE