Vitoria (EFE).- Las instituciones vascas han celebrado el Día de la Memoria alertando del «riesgo de retroceso» hacia postulados violentos.
Han interpelado sobre todo a los jóvenes que no conocieron «los tiempos oscuros», a los que se debe transmitir que «la violencia no tiene cabida».
Este ha sido uno de los mensajes lanzados por el lehendakari, Imanol Pradales, en el acto central organizado en Vitoria por el Instituto Vasco de la Memoria, Gogora, donde ha subrayado la importancia de que los jóvenes tomen conciencia de la importancia de desterrar la violencia.
La juventud vasca debe tomar conciencia de que «la democracia y los derechos humanos no están asegurados y que debemos aprender del pasado para no repetir errores», ha dicho Pradales.
Ha añadido: «Basta con repasar algunos acontecimientos de los últimos meses en Euskadi para comprobar que queda mucho camino por recorrer y que el riesgo de retroceso existe».
Ha abogado por deslegitimar la violencia y reconocer a todas las víctimas, lo que pasa por «alimentar cada día la memoria» y que esta sea «honesta y constructiva», que «reconozca sin tibieza que el dolor causado por todas las formas de violencia es injusto».
La consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, ha abogado por no olvidar a las víctimas: «Su testimonio ha de ser una llamada de atención a la juventud sobre el dolor y sufrimiento que genera el odio, el señalamiento del diferente como si de un enemigo se tratase, el sectarismo y la polarización».

Primer testimonio de una víctima de tortura
Este acto central ha reunido en Vitoria a más de 50 víctimas y por primera vez una víctima de tortura policial, Ixone Fernández, ha tomado la palabra en un Día de la Memoria para abogar por una memoria que no excluya a nadie y para asegurar que las víctimas, sea cual sea su origen de la violencia, se «identifican» porque «el dolor, el sufrimiento es el mismo».
Fernández ha compartido escenario con Maixabel Lasa, viuda del exgobernador civil de Gipuzkoa Juan Mari Jauregi, asesinado por ETA en el año 2000, y Amelia Machimbarrena, nieta del coronel de infantería Diego Fernández Montes, asesinado también por ETA en 1978. Ambas han invitado a tener empatía y ser capaz de ponerse en el lugar del otro.
Este no ha sido el único acto institucional organizado con motivo de esta efeméride, que se celebra el 10 de noviembre por ser una de las pocas fechas del calendario sin víctimas mortales del terrorismo y la violencia de motivación política.
En el Parlamento se ha llevado a cabo una ofrenda floral junto a la escultura ‘Gauerdiko Iparrorratza-Brújula de medianoche’ de homenaje a las víctimas y el pebetero se ha mantenido encendido durante toda la jornada.
Además, los ayuntamientos de Bilbao y San Sebastián han recordado también a las víctimas (Vitoria se ha sumado al acto de Gogora).
Desmarque de PP y Vox
El PP y Vox se han desmarcado de estos actos porque rechazan que se incluya a víctimas de violencia política y de abusos de aparatos del Estado, además de a víctimas del terrorismo.
No obstante, en la capital donostiarra los ediles populares sí han participado en el acto municipal, como ya ha ocurrido en años anteriores.
El PP ha celebrado su propio acto en el monolito a las víctimas de Vitoria, donde su presidente en Euskadi, Javier de Andrés, ha reivindicado la exigencia ética hacia los que apoyaron el terrorismo «sin diluirse con otras violencias, otras circunstancias que son completamente distintas».
También Vox ha protagonizado un acto en solitario en Bilbao y su parlamentaria, Amaia Martínez, ha acusado al PNV y al PSE de «fomentar la equidistancia, que todas las víctimas estén dentro del mismo saco».
El resto de partidos se ha sumado a los actos oficiales del Día de la Memoria y EH Bildu ha participado también en la concentración convocada en Vitoria por la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat, para pedir el «reconocimiento oficial» como víctimas a las 16 personas fallecidas en accidentes de tráfico al desplazarse a visitar a sus allegados en cárceles fuera de Euskadi. EFE










