Errenteria (Gipuzkoa) (EFE).- Miriam Etxea, el proyecto de Caritas Gipuzkoa destinado a mujeres en riesgo extremo de quedarse a vivir en el calle, acoge a sus seis primeras beneficiarias.
Todas ellas son mujeres migrantes, a las que acompañará y ofrecerá una oportunidad para rehacer su proyecto vital.
‘Miriam Etxea’, en Errenteria
El obispo de San Sebastián, Fernando Prado, ha inaugurado este martes Miriam Etxea. El centro se ubica en un espacio del convento de las Agustinas de Errenteria.
Esta orden ha cedido el local a la diócesis para llevar a cabo la iniciativa, que la gestionarán voluntarios y personal contratado.

Las usuarias potenciales de este recurso deben cumplir con ciertos requisitos: tener entre 30 y 45 años, no tener hijos a cargo, no tener consumos activos ni conductas disruptivas y carecer de recursos económicos y apoyo socio familiar.
El objetivo es que la estancia ronde entre los 12 y los 18 meses para culminar el proceso.
No obstante, «cada una tendrá sus ritmos y algunas saldrán antes y otras más tarde», ha señalado la administradora de Caritas Gipuzkoa, Kontxi Elexpe.
Superar la exclusión y lograr una vida independiente
La idea de crear Miriam Etxea surge del proyecto Miriam de Caritas Gipuzkoa, que atendió en 2024 a 690 mujeres en situación de vulnerabilidad, 148 más que el año anterior, de las cuales 419 se encontraban en situación administrativa irregular.
Ante esta situación, Caritas decidió crear Miriam Etxea.
Se trata de ofrecer un hogar a mujeres en situación de exclusión y riesgo de «sinhogarismo» a las que ayudará a fortalecer procesos de autonomía personal mediante un acompañamiento integral que les permita superar la exclusión y lograr una vida mas independiente.
«Una mochila muy cargada»
De esta manera, se utilizarán procesos individualizados, «sin romper el ritmo que ellas marcan», ya que acuden con «una mochila muy cargada», por lo que hay que ser «respetuoso en esos ritmos», ha explicado Elexpe.
Las áreas que se van a trabajar incluyen el aspecto personal, en el que se analizarán los hábitos, la salud, la autonomía y la «dimensión espiritual»; el área de intervención legal mediante una asesoría jurídica para poner en marcha la regularización y un espacio de intervención formativo laboral destinado a la empleabilidad.

En el aspecto psicológico, las mujeres recibirán herramientas para fomentar la autoestima, potenciar las habilidades emocionales.
El obispo de San Sebastián, Fernando Prado, ha señalado que el sinhogarismo es una realidad que afecta a unas 1.000 personas en Gipuzkoa, de las cuales un 10 % son mujeres, lo que supone 100 mujeres, «unos números muy abordables».
100 mujeres sin hogar en Gipuzkoa
Miriam Etxea se dirige a mujeres «que no están en la calle pero sí en riesgo grave de estarlo», ha indicado Prado. Ha enmarcado la iniciativa como un «gesto» dentro del año jubilar por el 75 aniversario de la Diócesis de Gipuzkoa.
«La Iglesia tiene mucha experiencia y ha sido pionera en proyectos como este», ha señalado Prado.
El prelado ha indicado que «no es una cuestión de feminismos sino de dar dignidad a personas que están a punto de perderla».
Según el informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Euskadi, la tasa de exclusión en hogares encabezados por mujeres es más de cinco puntos superior a la de hogares encabezados por hombres.









