Bilbao, 25 ene (EFE).- El expresidente del Parlamento Vasco y exconsejero de Interior Juan María Atutxa ha destacado la labor de los dirigentes políticos vascos «plantando cara a la polarización».
Esa con la que «los caudillos de hoy» tratan de «vender como modernas recetas del pasado, tan antiguas como fracasadas», y a las que hay que combatir, ha dicho, «con más y mejor democracia».
Así lo ha expresado Atutxa este domingo al recoger en Bilbao el premio de la Fundación Sabino Arana.
Asimismo, ha sido galardonada la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).
También el médico investigador y científico Eduardo Anitua, Bera Bera Eskubaloia, la empresa familiar Etxeondo y el músico, compositor y folklorista Enrike Zelaia han recibido un galardón.
«Seis trayectorias distintas», pero con «un mismo hilo conductor», ha destacado la presidenta de la Fundación Sabino Arana, Arantxa Tapia, en la apertura de la gala.
De los premiados ha subrayado su «servicio a la sociedad, compromiso con Euskadi y la convicción de que el progreso solo es verdadero cuando es compartido».

En su discurso de agradecimiento al premio, que Atutxa ha recibido con una larga ovación, el expresidente del Parlamento Vasco ha reconocido sentirse «en deuda» con la sociedad vasca.
Le otorgó «confianza, afecto, apoyo, reconocimiento y colaboración» durante sus diferentes responsabilidades públicas.
«Fue un honor ejercerlas, como lo fue defender contra viento y marea la dignidad del Parlamento Vasco frente a un evidente abuso de poder», ha afirmado.
Atutxa ha dedicado el premio -otorgado por la Fundación del PNV- «a quienes se jugaron la vida conmigo y por mí», y ha trasladado su «admiración, reconocimiento y respeto» a la Ertzaintza.
De su etapa como presidente de la Cámara vasca y consejero, ha recordado que «remando juntos» lograron «convertir en un país» el territorio «que nos devolvieron en ruinas».
Y ha lamentado que «unos pocos, a base de violencia y fanatismo» trataron de «impedir este logro colectivo».
«Ahora, cuando pretenden presentarse como parte de la trainera que nos ha traído hasta aquí, debemos exigirles respeto, reconocimiento, memoria, verdad, justicia y reparación», ha reclamado Atutxa.
Y ha precisado: «solo serán remeros de pleno derecho» cuando «renieguen, con todas las consecuencias, de la violencia con la que castigaron a este nuestro querido pueblo».
Por último, le ha dedicado, emocionado, unas palabras a su esposa, Begoña Zalduegi.
«Gracias por ser el estímulo, la batería, el testimonio y la certeza de que, en lo fundamental, creo que acerté», ha concluido.
«Solidaridad por encima del miedo»
La directora ejecutiva de UNRWA España, Raquel Martí, ha reconocido que el galardón llega en un momento de «enorme gravedad» en Gaza, mientras el Gobierno de Israel «destruye» la sede de UNRWA en Jerusalén Este.
«Lo sentimos como un gesto que coloca la dignidad humana, el derecho internacional humanitario y la solidaridad por encima del ruido, del miedo y de la desinformación», ha dicho Martí.
Lo ha hecho en nombre de los más de 12.000 trabajadores en la Franja de Gaza y los «382 compañeros y compañeras que han sido asesinados mientras cumplían su labor humanitaria».
Ha recordado que desde que se decretó el alto el fuego en Gaza, «470 personas han sido asesinadas» y 1.700 han resultado heridas.
«Cada obstáculo» en la entrega de ayuda humanitaria «se traduce en un sufrimiento inmenso», ha afirmado.
Martí también ha censurado la «campaña sistemática de desinformación» que «pretende desacreditar el trabajo humanitario».
«No solo se intenta destruir a una organización de Naciones Unidas, se intenta erosionar el derecho internacional humanitario y los derechos humanos».
«Es el síntoma de un cambio profundo en el orden internacional al que estamos existiendo con estupor», ha lamentado.
Y ha rechazado este nuevo escenario en el que el multilateralismo, el derecho internacional y la solidaridad están siendo «sacrificadas en favor de intereses geopolíticos y económicos», basándose «en la ley del más fuerte».
Ha censurado la Junta de Paz impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
A su juicio, defiende «una paz entendida como un negocio inmobiliario, más que como una obligación basada en la justicia y los derechos humanos».
Por último, ha pedido a las instituciones vascas que no cesen su apoyo a Palestina.
«No dejen que el sufrimiento se vuelva paisaje, no dejen que la desinformación sustituya a la compasión y a la justicia», ha concluido.
La entrega de los XXXVII Premios Sabino Arana ha congregado en el Teatro Arriaga de Bilbao a una numerosa representación de cargos institucionales del PNV, encabezada por el lehendakari, Imanol Pradales.
También han asistido los consejeros nacionalistas del Gobierno Vasco, el presidente del PNV, Aitor Esteban, o los tres diputados generales, entre otros. EFE









