Lugar donde hace 25 ETA asesinó a Josu Leonet y José Ángel Santos. El socialista Iñaki Dubreuil resultó herido. EFE/Juan Herrero.

Cuando ETA mataba en febrero

Ana Burgueño |

San Sebastián (EFE).- En los duros años del terrorismo, los cargos públicos e institucionales del PSE vivían durante febrero y marzo con especial inquietud. Casualidad o no, ETA eligió esos dos meses para matar a ocho de los once socialistas a los que asesinó a lo largo de cuatro décadas y para intentar hacerlo con otros como Eduardo Madina e Iñaki Dubreuil.

A este último, concejal del PSE de Ordizia (Gipuzkoa), lo hirió en un atentado el 22 de febrero de hace 25 años, en el que la banda terrorista dejó otros dos heridos y dos víctimas mortales «colaterales».

Eran Josu Leonet, de 31 años, y José Ángel Santos, de 40, que se dirigían desde el apeadero del tren del barrio donostiarra de Martutene a su puesto de trabajo en la empresa Elektra.

Ese mismo día, se cumplía el primer aniversario de un atentado en Vitoria que había causado una gran conmoción, el del socialista Fernando Buesa y de su escolta, Jorge Díez Elorza, dos de las víctimas del trágico 2000 que siguió a la ruptura de la tregua iniciada en septiembre de 1998.

Ambos serán homenajeados este fin de semana, tras ser recordados el jueves en el Parlamento Vasco junto al exsenador del PSOE Enrique Casas, al que ETA asesinó en febrero de 1984.

Fechas «dramáticas»

«Siempre estábamos alerta, pero las fechas de febrero y marzo eran dramáticas para nosotros. Cuando se acercaban, la sensación de agobio era muchísimo mayor», asegura a EFE el secretario general del PSE, Eneko Andueza, que se estrenó en política con 23 años, precisamente como concejal de Ordizia para cubrir el puesto de otro compañero al que el miedo a ETA le impidió tomar posesión.

Afirma que el atentado contra Dubreuil le impactó mucho. «Los compañeros guipuzcoanos lo vivimos con mucha preocupación. En aquella época éramos como una gran familia, nos conocíamos muchísimo y convivíamos de una manera hasta muy endogámica, pues era muy difícil hacer vida social en ese tipo de municipios», señala.

Lugar donde hace 25 años ETA asesinó a Josu Leonet y José Ángel Santos. El socialista Iñaki Dubreuil resultó herido. EFE/Juan Herrero.

El hecho de que su compañero decidiera volver a concurrir como cabeza de lista del PSE por Ordizia en las elecciones municipales de 2003 no le sorprendió «en absoluto».

«Iñaki es una persona de plenas convicciones, muy, muy valiente, muy comprometida y que tenía muy claro que debía seguir dando la batalla para derrotar a ETA», remarca.

Afiliado al partido con 17 años, Andueza no dudó en aceptar la propuesta de acompañar a Dubreuil y a Mónica Marañón, que había cubierto otra vacante, en la corporación de la localidad guipuzcoana, gobernada por el PNV. Él era considerado un edil «lapurra» (ladrón) por el entorno de la izquierda abertzale, que recién ilegalizada Batasuna se había quedado sin representación.

El líder del PSE, natural de Eibar, recuerda cómo muchos puestos en los ayuntamientos fueron cubiertos por miembros del partido de otros pueblos ante la dificultad para encontrar gente del propio municipio, como le ocurrió también al PP.

Escolta y amenazas

Su vida cambió de la noche a la mañana. Pasó a tener escolta, a ser una personas amenazada y su foto a aparecer en el centro de una diana en espacios públicos.

«Nos amenazaban y nos hostigaban durante los plenos. Incluso en aquella legislatura llegamos a celebrar un pleno en la zona del mercado, fuera del Ayuntamiento, que tomó la gente de la izquierda abertzale. Nos ponían silicona en la cerradura de despacho. Tuvimos que aguantar todo tipo de insultos, que nos escupieran en la procesión durante las fiestas, cosas de ese estilo», relata.

Advierte de que, no obstante, los tres ediles socialistas trataban de dar «cierto aire de normalidad» a su situación y, cuando terminaban los plenos, solían acudir a bares de alrededor.

Lugar donde hace 25 años ETA asesinó a Josu Leonet y José Ángel Santos. El socialista Iñaki Dubreuil
resultó herido. EFE/Juan Herrero.

«Desde el propio salón de plenos, nos perseguían y se quedaban en la puerta. Nos insultaban y se daban situaciones muy violentas, de muchísima tensión, incluso llegamos a sufrir algún zarandeo. Era un momento francamente complicado», rememora.

Veinticinco años después

Veinticinco años después del intento de asesinato de Dubreuil y con ETA desparecida, Andueza siente «la satisfacción de haber cumplido con el deber y de haber estado donde tenía que estar, en el lado correcto de la historia». Siente, además, «el orgullo de haber conquistado la paz, que fue la victoria de una parte de la sociedad vasca».

«Niego que fuera del conjunto, porque hubo una parte que nos estaba amenazando y que nos quería ver muertos, y otra parte que miró a otro lado o guardó silencio», subraya.

Cuando oye hablar ahora de «connivencia» entre el PSOE y EH Bildu, defiende la «coherencia» de los socialistas con su discurso. «Siempre hemos defendido, y lo dijo Alfredo Pérez Rubalcaba, que la izquierda abertzale tenía que elegir entre votos y bombas».

«Ahora que han renunciado a la violencia y que ETA ya no existe, vamos a decir que han asumido esos principios democráticos, pues lógicamente se trata de hacer política. En ese sentido, hemos sido coherentes. No creo que tengamos ninguna connivencia con personas que en su pasado hayan participado en ETA», afirma.