Una mujer mayor pasea por un parqye de Bilbao. EFE/Luis Tejido

Casi todos los mayores vascos juegan, sobre todo a la lotería, aunque gastan poco dinero

Vitoria (EFE).- Nueve de cada diez las personas mayores de 65 años de Euskadi han jugado en el último año, sobre todo a la lotería, pero lo hacen de forma ocasional -el 60 % juega una vez al mes- y gastando una cantidad moderada de dinero, menos de 35 euros mensuales.

Estas son algunas de las conclusiones del informe ‘Personas mayores de 65 años y juego en Euskadi’ elaborado por el Observatorio Vasco del Juego y la Universidad del País Vasco (EHU) y presentado este miércoles por el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria; la vicerrectora del Campus de Álava, Ixone Fernández de Labastida, y la investigadora principal del documento, Iraide Fernández.

Los mayores vascos se decantan casi en su totalidad por los juegos «de toda la vida», es decir la lotería -sobre todo sorteos especiales como Navidad y el Niño-; la primitiva, la bonoloto y euromillón; el cupón de la ONCE, la lotería semanal y ya en menor medida por las quinielas de fútbol.

Modalidades como las máquinas de juego, el bingo o las apuestas deportivas son residuales, mientras que el juego online y los casinos son prácticamente inexistentes.

Los mayores identifican la lotería como un juego legitimado socialmente y lo asocian a la costumbre, la confianza y la ilusión compartida. De hecho, «no perciben la lotería como un juego de azar» y la diferencian claramente de otras formas de juego que sí ven peligrosas, ha explicado la investigadora.

Esta normalización de la lotería se explica porque crecieron durante el franquismo, cuando la oferta era limitada y los juegos permitidos como este tipo de sorteos «adquirieron un estatus de legitimidad».

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Un momento de la presentación del estudio sobre el juego en personas mayores. EFE/Adrián Ruiz Hierro

No hay apenas conductas de riesgo

Se trata en todo caso de un colectivo en el que no hay apenas conductas de juego peligroso. Solo un 0,4 %, unas 2.000 personas, está en situación de juego patológico leve y no se detectan casos de trastorno moderado o grave. A ellas se podrían añadir otras 4.000 personas (el 0,8 %) que podrían estar en situación de riesgo.

El gasto medio es «moderado», de 7,78 euros a la semana y de 34,88 al mes. No obstante, en Navidad se eleva a 134,38 euros, un incremento puntual que «responde a una lógica ritual y excepcional, vinculada a la tradición, el compromiso social y los intercambios relacionales, más que a una intensificación progresiva del juego».

Además de gastar cantidades «asumibles», los mayores juegan de manera ocasional aunque sea una práctica generalizada (lo hace el 87,1 %). Así, el 58,7 % juega como mucho un día al mes y el 32,8 % lo hace entre dos y cuatro días al mes. Las frecuencias semanales o diarias son residuales.

El estudio, elaborado en base a 750 encuestas y tres grupos de discusión en las tres capitales, no ve «grandes brechas por sexo». Esto sugiere que «el juego está menos atravesado por desigualdades de género que en otros grupos de edad y más vinculado a patrones generacionales comunes, marcados por la tradición».

Las mujeres juegan en mayor proporción que los hombres (88,1 % frente a 85,7 %). Sin embargo, ellos lo hacen con más frecuencia: casi el 40 % juega entre 2 y 4 días al mes, porcentaje que cae al 27,9 % entre las mujeres. Los hombres tiene también un gasto superior, de 40,5 euros en el último mes por 28,8 euros ellas.

A mayor edad, menos juego

Se encuentran más diferencias en función de la edad: en la vejez joven (65-74 años), juega el 90,5 %, en la intermedia (75-84 años) el 87,5 % y en la avanzada (85 años en adelante) el 75,2 %. También el gasto baja con la edad y pasa de 39,4 al mes entre los más jóvenes a 25 entre los más longevos.

El tipo de convivencia también aflora diferencias «significativas». Los mayores que viven en compañía son los que más juegan (90,1 %), seguidos de los que viven solos (85,2%). Quienes menos lo hacen viven en residencias o con «apoyo formal» (54,4 %).

El estudio revela que el 77,7 % los mayores juega en solitario, frente al 33,7 % de la población general. En esto influye el tipo de juego, ya que la compra de lotería suele hacerse en solitario y formas de juego grupales como el bingo -que está bastante feminizado- es mucho menos habitual.

La investigadora ha alertado sin embargo de que en muchas veces ese perfil solitario obedece a situaciones de soledad sobrevenida en la que el juego puede usarse como medio de evasión.

El principal motivo para jugar (66,2 %) es «ganar dinero», aunque bajo esta perspectiva económica subyace «la ilusión del sorteo». Otras motivaciones son la tradición (22 %) y el entretenimiento (8,2 %).