San Sebastián, 6 mar (EFE).- El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha condenado al Servicio Vasco de Salud, Osakidetza, a abonar el tratamiento de la hormona del crecimiento que negó a un menor guipuzcoano que con 13 años medía 1,27 metros y, tras ser sufragado por su familia, ha alcanzado el 1,40 a punto de cumplir los 16.
El fallo ya es firme, después de que Osakidetza no haya presentado ningún recurso contra la sentencia (fechada el pasado febrero) en los diez días de plazo que ha tenido para hacerlo, explica en declaraciones a EFE Patricia Martín, madre de Yeray, el menor afectado.
Osakidetza y la hormona del crecimiento
La resolución le condena a abonar los cerca de 4.700 euros desembolsados por la familia hasta el momento en el que presentó la demanda. A ello hay que añadir los intereses correspondientes aunque, como explica Patricia, a día de hoy el tratamiento ha alcanzado ya los 12.000.
«El abogado me ha dicho que recopile toda la documentación de todos los gastos realizados hasta el momento para disponer también de ella y hacer toda la reclamación a Osakidetza», detalla esta mujer. Ahora, gracias a esta resolución, espera poner fin al «calvario» judicial que, como aclara, ha tenido que pasar hasta conseguir una resolución favorable.

Su empeño por la hormona del crecimiento no se entiende sin conocer la historia de su hijo. Sus problemas comenzaron nada más nacer Yeray. «Un máquina que lleva toda su vida luchando por sobrevivir» y que llegó a este mundo «con el intestino fuera de las tripas», recuerda.
Fue operado con pocas esperanzas después de que los médicos aseguraran a la familia que su dolencia era «incompatible con la vida» . Luego «tuvo muchísimas complicaciones», recuerda emocionada Patricia. «Hubo que mandarlo en helicóptero a Madrid (donde está el centro de referencia de gastroenterología) porque aquí no supieron qué hacer con él».
«Un máquina que lleva toda su vida luchando por sobrevivir»
Ahora Yeray, con once intervenciones ya a sus espaldas, tiene un «intestino ultracorto». Esa es la base del problema que «le impide crecer y engordar como un niño normal». Se encuentra además a la espera de un trasplante multiorgánico de casi todo el sistema digestivo.
Menor afectado
Un contexto en el que -explica Patricia-, entre sus múltiples estancias en Madrid para recibir tratamiento, con el paso del tiempo los médicos le sugirieron que solicitara la hormona del crecimiento porque su talla era «muy, muy baja» y sólo media 1,27 metros con 13 años.
De esta manera, la familia pidió el tratamiento a Osakidetza que, para su «sorpresa» lo descartó hasta en tres ocasiones con el argumento escrito en «tres líneas» de que el niño también padecía «un retraso óseo» y de que «tenía tiempo para crecer», aunque «sin explicarlo mucho».
En esta situación, la familia se encontró en la tesitura de pagar los 5.000 euros que presumiblemente podría costar iniciar una reclamación judicial o destinar este dinero a pagar ellos mismos la medicación del niño, que fue la decisión que finalmente adoptaron.

No obstante, en paralelo iniciaron una reclamación de «reintegro de gastos» en la que finalmente han conseguido que el TSJPV les dé la razón, a pesar de que inicialmente pensaron que les iban «a dar para el pelo».
«Tras tantos años de pelea», Patricia no oculta ahora su satisfacción por el resultado obtenido, aunque las palabras ni le alcanzan para describir el «desgaste» psicológico que ha sufrido.
Madre coraje
«Ha sido durísimo» pero ha merecido la pena, señala esta «madre coraje», consciente sin embargo de que la hormona del crecimiento no es la mayor de sus preocupaciones cuando a Yeray le aguarda aún una operación de un arriesgado «trasplante multivisceral» del que él «está convencido». Mientas que ella confía «plenamente» en los «benditos médicos» que hasta ahora, «sin duda alguna, le han salvado la vida». EFE









