San Sebastián (EFE).- La desaparición de viejas fábricas en Euskadi conllevó también la de sus archivos y con ello el trabajo de Gerardo D’Abraira, un delineante vizcaíno que durante los años 40, 50 y 60 del pasado siglo dibujó las imponentes instalaciones fabriles vascas por encargo de las empresas.
Algunas de esos dibujos, elaborados con tinta china, acuarela y gouache sobre grandes soportes de papel, se han reunido en el Museo San Telmo de San Sebastián en la exposición ‘Paisajes desvanecidos en el aire’, que se podrá visitar hasta el 6 de septiembre.
Gerardo D’Abrarira
Las imágenes de este olvidado dibujante cuelgan de las paredes de la sala dedicada a la industria «como motor de cambio», junto a antiguas cocinas de gas de Fagor, lavadoras Otsein que aún no aclaraban y máquinas que pertenecieron a compañías como CAF, Irizar y Cementos Rezola.
La directora del museo, Susana Soto, y la concejala donostiarra de Cultura, Ana López Loiarte, han presentado la muestra junto al comisario, Javier González de Durana, quien ha explicado que D’Abraira ha permanecido durante décadas en «el absoluto olvido», no sólo porque los trabajos originales acabaran en almacenes de anticuarios que no le dieron importancia, también porque las revistas de la época que los publicaron nunca indicaron su autoría.
«Su calidad como dibujante llamó tanto la atención que su nombre se propagó por todos los circuitos empresariales»
Han sobrevivido 40 dibujos, aunque se tiene constancia por esas revistas de que realizó al menos 125 y no solo en el País Vasco. Con sus dibujos extraordinariamente meticulosos ganó un prestigio que le llevó a ser solicitado en otras partes del país. Entre ellas Cataluña, Galicia, Salamanca y Burgos, donde se ha recuperado una parte.

«Su calidad como dibujante llamó tanto la atención que su nombre se propagó por todos los circuitos empresariales», ha precisado González de Durana, que ha dirigido museos como el Artium de Vitoria y el de Cristóbal Balenciaga en Getaria.
San Telmo
La exposición de San Telmo parte de la presentada en 2024 en la Fábrica-Museo de La Encartada, en Balmaseda (Bizkaia). No obstante, en este caso se ha primado la labor que llevó a cabo en Gipuzkoa para fábricas como Alfa y Garate, Anitua y Cía (Eibar), Bellota (Legazpi), Elma (Arrasate), Boinas Elósegui (Tolosa), Hijos de Juan Garai (Oñati).
Se conservan seis originales. Se conocen también reproducciones de otras siete empresas. Aunque se cree que realizó muchas más, por lo que se confía en que esta exposición ayude a identificarlos y sacarlos a la luz. «Ojalá se encuentren más dibujos de él», ha destacado el comisario.
De fuera de Gipuzkoa, San Telmo ha seleccionado, entre otros, el de la poderosa imagen de Altos Hornos de Vizcaya, en Sestao, que traslada al papel en toda su extensión como la mayoría de dibujos, con vistas casi aéreas que le permitían mostrar dos fachadas, lo que conseguía situándose en lugares elevados o recurriendo a los planos trazados por los arquitectos.
Hoy hemos presentado la exposición "Paisajes desvanecidos en el aire. Dibujos industriales de Gerardo D'Abraira". La exposición muestra parte de la obra del hasta ahora casi desconocido dibujante vasco. Se podrá visitar hasta el 6 de septiembre en la sección en la exposición… pic.twitter.com/9a9EcmOcv5
— San Telmo Museoa (@santelmomuseoa) March 10, 2026
La mayoría de los encargos procedían del sector textil, de la metalurgia, «de la industria dura». Entre todas ellas se cuela una «singularidad». La de la bodega riojana Villa Tondonia, de la que San Telmo exhibe cuatro dibujos llevados a cabo con el mismo perfeccionismo que el resto.
Plasmaba los edificios fabriles con total fidelidad, aunque mejoraba el entorno, con espacios más limpios en los que introducía coches y figuras humanas.
Prestigio autoconcedido
«Los dibujos de D’Abraira servían de ornamentación en el despacho del director de la empresa o en la sala del consejo de administración. Era una señal de prestigio autoconcedido.
Se dotaban de esa imagen ante la sociedad, pero también ante sí mismos», ha remarcado el comisario sobre la importancia que se dio a la labor artesanal de este vizcaíno, nacido en Begoña en 1904 y fallecido en Getxo en 1964, que durante los años 30 residió en Cantabria, donde recibió los primeros encargos de las empresas de su tierra. EFE










