Bilbao (EFE).- La mayoría del comité de empresa de Tubos Reunidos ha apostado por mantener la huelga a la espera de la reunión con la dirección y ha añadido que no acudirán a la asamblea de trabajadores convocada por ser un «precedente peligroso».
Trabajadores de la compañía se han concentrado frente a las oficinas de la empresa en Bilbao después de que la empresa haya presentado un concurso voluntario de acreedores.
Tubos Reunidos cuenta con una plantilla de aproximadamente 1.300 trabajadores y una deuda acumulada que supera los 260 millones de euros.
«Mañana decidiremos qué pasos vamos a dar. Un referéndum no va a desactivar una huelga a la que ha llamado una mayoría del comité… solo la pueden desconvocar los convocantes», han advertido.
La decisión del fabricante de tubos ha estado motivada por «tensiones de tesorería».
Estas se habrían visto «agudizadas por la paralización indeseada de la actividad en la planta de Amurrio», en Álava, cuyos trabajadores se encuentran en huelga indefinida.
Tras advertir que la decisión de declarar concurso de acreedores refleja «la gravedad de la situación», el comité de empresa ha incidido en que el objetivo debe pasar ahora por garantizar la continuidad de la actividad y ordenar la situación financiera.
«En esta nueva fase esperamos tener la posibilidad de interlocución y negociación», han indicado.
Han acusado a la dirección de tener una credibilidad «casi nula».
Instituciones
El comité se ha mostrado muy crítico con la dirección de la compañía y con las instituciones.
Han calificado su papel de «insuficiente» y poco «transparente».
«Especialmente después de los millones de euros de dinero público que han acabado en Tubos Reunidos», han recordado.
Han reiterado el mensaje de que la plantilla no es responsable de la situación.
Han defendido que lo que hace falta es que sean los «inversores internos quienes pongan el dinero».
También han acusado de «avaricia» a los accionistas y han señalado directamente a BBVA.
Asamblea
En relación a la asamblea de trabajadores convocada para decidir sobre el mantenimiento de la huelga, la mayoría del comité de empresa – ELA, LAB y ESK- ha defendido que el problema no está en hacerla sino en «llevar propuestas o soluciones».
Han reiterado que los convocantes «no han demostrado» que cuenten con un 25 % de las firmas y han sostenido que la cifra que han ofrecido no coincide con la que está dando la empresa.
«Quieren quitarnos el derecho de seguir luchando… la huelga tiene unos objetivos y la lucha está totalmente justificada», han zanjado. EFE










