Hondarribia (Gipuzkoa), (EFE).- El fallecimiento de Babacar Welle, el ciudadano senegalés con problemas psiquiátricos tiroteado anoche por un policía municipal cuando intentaba atacar con un cuchillo a una agente de la Ertzaintza, ha conmocionado a la localidad guipuzcoana de Hondarribia, que digiere ahora esta muerte con cierta sensación de fracaso social e institucional.
Varón senegalés
Welle, de 46 años, murió tras recibir un disparo de un guardia municipal mientras intentaba agredir con un cuchillo a una agente de la Ertzaintza, tras haber amenazado previamente con el arma blanca a varias personas en un establecimiento hostelero de Hondarribia.

Según informó ayer el Departamento vasco de Seguridad, no era la primera vez en la que se veía involucrado en un altercado y ya contaba con doce detenciones y diez investigaciones anteriores.
Disparado por un policía
De hecho, uno de sus amigos, Guede Taye, recuerda a EFE que «todo el verano» había ocasionado incidentes pero, como sus problemas de salud mental eran conocidos, en esas oportunidades había sido conducido a su casa o al servicio de Urgencias para que lo medicaran.
No fue así el lunes por la tarde, cuando varias dotaciones de la Policía Local y de la Ertzaintza trataron sin éxito que depusiera su actitud agresiva y el ahora fallecido intentó herir a una de las agentes con el cuchillo que portaba.

La noticia de su muerte corrió como la pólvora por Hondarribia y llenó de pesar a una población que cuenta con una amplia comunidad senegalesa, empleada casi por completo en el sector de la pesca y perfectamente integrada en la sociedad local desde décadas atrás.
Pesar y tristeza
Este martes, el alcalde, Igor Enparan, se ha hecho eco del dolor por la pérdida de Babacar, una muerte que, como ha asegurado, «probablemente» se podía haber evitado.
Lleno de «profundo pesar y tristeza» por lo ocurrido, Enparan no ha ocultado sentir una sensación de cierto «fracaso» social e institucional, sumada a la impresión de que las instituciones no han sido capaces «de abordar esta situación de una manera eficiente».
«Considero que si hubiésemos trabajado en común con anterioridad era una situación que probablemente se podía haber evitado», ha admitido el alcalde.
En una línea similar se ha pronunciado la portavoz de la Diputación de Gipuzkoa, Irune Berasaluze, quien ha recordado que el Ayuntamiento de Hondarribia pidió ayuda en su momento a la institución foral sobre la atención concreta a este hombre, aunque ella desconoce hasta qué punto se empezó a trabajar con él.
Fracaso para la sociedad
Berasaluze también ha opinado que lo sucedido supone un «fracaso» no sólo para las instituciones sino para toda la sociedad. Hechos como éste «nos interpelan» a todos, ha subrayado.
La comunidad senegalesa en Hondarribia ha resultado la más impactada por este suceso y ha expresado su dolor por la muerte de Babacar en una concentración que ha tenido lugar esta tarde en la plaza Martxoak 8 de la localidad, a la que se han sumado numerosos vecinos de la población, además del cónsul de Senegal y una representación de la corporación municipal.
Fuentes próximas al fallecido han explicado a EFE que con esta concentración sus compatriotas no sólo han pretendido pedir «justicia» para el fallecido, sino también mostrar su apoyo a su familia, ya que uno de sus hermanos reside en la localidad.

Han desvelado que gran parte de los ciudadanos senegaleses residentes en Hondarribia trabajan en el sector de la pesca y que en estos momentos se encuentran embarcados, por lo que está previsto que el sábado tenga lugar una manifestación para que puedan participar estas personas ahora ausentes del pueblo y mostrar así sus dolor por lo acontecido.
Profundo pesar
Por su parte, el Ayuntamiento ha hecho pública una declaración en la que, además de expresar su «profundo pesar» por estos hechos, ha solicitado que el consistorio pueda ser «parte activa de la investigación» abierta por la Ertzaintza, con el fin de «establecer los medios adecuados» y «evitar que se repitan».
En este contexto, el sindicato policial ErNE ha vuelto a reclamar que se dote de pistolas eléctricas táser a los policías vascos como paso intermedio entre la defensa y el arma de fuego. «Evitaríamos situaciones que no tienen marcha atrás», ha advertido.
No obstante, el sindicato LAB ha opinado que esta muerte es consecuencia del «racismo institucional» y pone de manifiesto la necesidad de abordar el debate «urgente» de «cambiar radicalmente el modelo de seguridad y de intervención policial». EFE








