Nuevo enfrentamiento entre China y Taiwan por las advertencias sobre la reunificación

Pekín/Taipei (EFE).- La mención al estatus de Taiwan en la sesión inaugural del XX congreso del Partido Comunista de China ha vuelto a poner de manifiesto las tensas relaciones entre Pekín y Taipei.

La promesa de reunificación, reiterada en su discurso por el lider chino Xi Jinping y largamente ovacionada por los asistentes al Congreso, ha tenido ya su respuesta en el gobierno de la isla.

La Oficina Presidencial de la mandataria taiwanesa, Tsai Ing-wen, ha recordado hoy que Taiwán es un país «democrático y soberano» y que el equipo de seguridad nacional de la presidenta Tsai Ing-wen está vigilando atentamente el cónclave que se celebra esta semana en Pekín.

En ese cónclave, Xi advirtió este domingo que China perseguirá una reunificación pacífica pero «nunca prometeremos renunciar al uso de la fuerza como opción».

El portavoz de Taipei ha recordado hoy que los taiwaneses rechazan el modelo ‘Un país, dos sistemas'» que aplicaría Pekín en caso de reunificación, similar al de Hong Kong y aunque ha dejado claro que los taiwaneses no pueden hacer cesiones en la soberanía territorial, la independencia y la democracia, se ha mostrado convencido de que el conflicto militar no es una opción para ninguno de los bandos.

Una solución negociada

Como ya explicase Tsai en el reciente discurso con motivo del Día Nacional de la República de China (nombre oficial de Taiwán), Taipéi «está dispuesto a trabajar con Pekín para encontrar una solución de mutuo acuerdo» que «defienda la paz y la seguridad en el Estrecho de Taiwán», según el portavoz.

China insiste en «reunificar» la República Popular con la isla, que se gobierna de manera autónoma desde que los nacionalistas del Kuomintang (KMT) se replegaran allí en 1949 tras perder la guerra civil contra los comunistas y continuaran con el régimen de la República de China, que culminó con la transición a la democracia en la década de 1990.

Durante el discurso que abrió el XX Congreso del PCCh en Pekín este domingo, Xi se refirió a las «actividades separatistas que buscan la ‘independencia taiwanesa'» y a las «burdas provocaciones del exterior».

Y es que la visita en agosto a Taiwan de la presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, irritó profundamente al Gobierno chino, que respondió con sanciones económicas y con maniobras militares en las aguas que rodean la isla y situó las relaciones entre ambos gobiernos en su peor momento de los últimos 40 años.