El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón (5d), asiste al acto institucional del Día de Asturias en Fitur, acompañado del ministro de Industria y Turismo, Jordi Heréu (6d), y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen (4d), este viernes en Madrid. EFE/ Fernando Villar

Barbón defiende en Fitur un turismo respetuoso

Madrid (EFE).- «Las puertas están abiertas de par en par y la invitación es universal: bienvenidos todos y todas a Asturias, bienvenidos al paraíso del respeturismo», ha proclamado este viernes en Fitur el presidente del Principado, Adrián Barbón, que ha advertido además de que ese respeto que reclama para el modelo turístico de la región «es lo contrario de la desconsideración, pero también es distinto al miedo y la prohibición».

En su discurso durante el acto institucional celebrado en el pabellón del Principado en la feria turística, Barbón ha defendido la singular oferta turística construida por Asturias desde que hace cuarenta años se inauguró en Taramundi, un recóndito pueblo del occidente de la región, un establecimiento como La Rectoral, ejemplo e impulso para el desarrollo posterior del entonces casi inexistente turismo rural.

La apuesta turística asturiana se consolidó en años posteriores, según el jefe del Ejecutivo, sin perder de vista nunca esa idea del respeto, en particular al medio rural, y en esa línea han ido después todas las decisiones tomadas a nivel autonómico con incidencia en el sector como el Plan de Ordenación del Litoral o la creación de la red de espacios naturales, medias que le han permitido tener la costa mejor conservada de España.

En este sentido, ha abogado por afianzar ese modelo de turismo sostenible y ha garantizado que su Gobierno será «contundente» y no dará «ni un paso atrás en la protección del litoral ni en el cuidado de nuestro patrimonio natural o cultural» dado que la masificación, la degradación del paisaje o la reducción de los cascos históricos a parques temáticos son fronteras que no se pueden cruzar.

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, en Fitur, este viernes en Madrid. EFE/ Rodrigo Jimenez

Así, se han impulsado medidas como la regulación de viviendas turísticas o la posibilidad de que los ayuntamientos que lo decidan apliquen una tasa voluntaria, iniciativas que, a su juicio, pueden ser cuestionadas ahora o parecer «exageradas o inconvenientes», pero el pasto del tiempo demostrará que fueron necesarias para cuidar ese modelo «sostenible y de calidad».

Ese modelo, ha apuntado, está anclado en la defensa de los recursos naturales y alejado de la masificación y ha recorrido «un largo camino de aciertos» que tuvo como primer desafío «derrotar al escepticismo y lograr que el turismo -y, en particular, el rural- demostrara que no era un sueño, una utopía ingenua» convertida ahora en un sector con cerca de 5.000 empresas y que da trabajo a unas 47.000 personas.

Una vez convertido sin discusión en uno de los motores principales de la economía asturiana, el segundo reto era crecer y demostrar que el turismo no estaba destinado a ser una actividad marginal, ha señalado, antes de recordar que Asturias lleva ya tres años con más de 2,5 millones de visitantes anuales, unas cifras que obligan a impulsar una desestacionalización que se está haciendo realidad gracias al impulso de la alta velocidad.

El objetivo es ahora, según Barbón, seguir captando viajeros internacionales pese a que desde 2019 ha ampliado su oferta de vuelos y reciba un 45 por ciento más de visitantes extranjeros y lograr además que el turismo no se concentre en unos cuantos focos «sino que irradie actividad a todos los rincones del Principado». EFE