Oviedo (EFE).- Iván García, uno de los miembros de la Brigada de Salvamento Minero que participó en el rescate de los heridos y de los cuerpos de los cinco fallecidos tras el accidente del 31 de marzo en la mina de Cerredo, ha relatado este lunes cómo fue el operativo: «Fácil no fue, pero no se tardó mucho», en torno a una hora y media.
García es uno de los tres brigadistas que hoy han comparecido en la comisión de la Junta General del Principado encargada de investigar el accidente que costó la vida a cinco trabajadores de esta explotación minera del suroccidente asturiano.
Este miembro de la Brigada Minera formaba parte del equipo que accedió, sobre las 11:00 horas, al piso tres de la explotación tras la explosión.
García ha explicado que los integrantes de la brigada tardaron unos diez minutos en acceder al lugar del siniestro -a un kilómetro de la bocamina– y halló en primer lugar a dos víctimas y, posteriormente, a uno de los heridos, al que sacaron al exterior, para luego continuar con la recuperación de los cuerpos de los otros tres fallecidos.
«La concentración de gas que había (en el interior) no la sé, porque yo no estaba destinado a medirlo», ha explicado tras apuntar que los trabajadores accidentados no llevaban los autorescatadores puestos en la cara, si bien ha dicho no estar seguro de si los llevaban en el cinturón.
Preguntado sobre si en la mina había herramientas para la extracción de carbón, García ha señalado que había un manguera de aire comprimido, vagones o maderas, que tenían polvo.
«No podría decir si habían sido usados hace poco o llevaban tiempo allí», ha explicado antes de insistir en que él estaba pendiente del operativo de rescate, por lo que no cuenta con datos «para poder decir si estaban sacando carbón o no».
Preguntado sobre si pudo visualizar la existencia de dos huecos posteados, de más de 18 y 24 metros de longitud, en el mismo nivel en que se produjo la explosión, ha dicho que «no llegó a verlo».
Difícil ocultar que en una mina se trabaje como en un chamizo
En la comisión también han participado otros dos miembros de la Brigada de Salvamento Minero que han asegurado que no es fácil ocultar que en una explotación de carbón se trabaje como en un chamizo.
Cristian Menéndez Cienfuegos, que lleva seis años siendo miembro de la Brigada de Salvamento y que trabajó entre 2002 y 2003 en una subcontrata de la mina de Cerredo, cuando formaba parte de Hullas de Coto Cortés, y David Hevia Simón, que forma parte de este equipo desde 2019, han sido los dos primeros brigadistas en comparecer ante esta comisión de los nueve que han sido citados hasta el miércoles.
Al ser preguntado sobre si es sencillo ocultar que las condiciones de trabajo en una mina no son propias ni del «peor de los chamizos», palabras que utilizó la exconsejera de Industria Belarmina Díaz al referirse al estado en el que encontraron la mina tras el accidente del 31 de marzo, Menéndez Cienfuegos se ha mostrado tajante y ha asegurado que no.
Su compañero ha reconocido también que durante las dos inspecciones que llevó a cabo en Cerredo, no vio «nada tan desgraciado» como para que él no hubiese podido estar trabajando allí, aunque ha reconocido que los sistemas de estas minas de montaña antiguas difieren de otras posteriores.
Estos brigadistas, que no actuaron en el rescate de los cinco mineros fallecidos en Cerredo, sí que formaron parte del equipo que inspeccionó esta misma mina en marzo de 2023, siete meses después de que en otro accidente hubiese fallecido un trabajador y otro hubiese quedado gravemente herido. EFE