Operarios y tripulantes ultiman los preparativos de redes, maquinaria y casco en embarcaciones del puerto de Laredo antes del comienzo de la costera de la anchoa. EFE/Miguel Ramos

Los cerqueros cántabros aguardan la fecha de apertura de la pesquería de la anchoa

Miguel Ramos | Laredo (EFE).- La flota cántabra de cerco está a la espera de conocer, por parte de la Secretaría General de Pesca, la fecha en la que comenzará la pesquería del bocarte (anchoa) en el Cantábrico, dado que, como ocurrió en la anterior campaña, podría retrasarse más allá del 1 de marzo, día tradicional de la apertura del caladero.

Según ha explicado a EFE el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Cantabria, César Nates, el sector aún no ha recibido el borrador con las propuestas de la Administración, que dará lugar a la apertura de un periodo de presentación de alegaciones.

Posteriormente, se publicará en el Boletín Oficial del Estado la correspondiente resolución definitiva con las medidas de ordenación de la pesca de la anchoa y la fecha del inicio de la actividad.

«Llevamos desde septiembre hablando con Madrid sobre la planificación de la costera, pero es muy probable que se retrase porque lleva su trámite y, de momento, no tenemos ni el borrador», ha admitido Nates.

Mientras tanto, amarrados en los puertos, la mayoría de los buques de la región ultiman la puesta a punto de maquinaria, casco y aparejos de cara a afrontar la primera de las principales citas del Cantábrico.

Otras embarcaciones, al coincidir esta semana sin fenómenos costeros adversos, ya han comenzado a navegar para probar las reparaciones acometidas y tener una primera toma de contacto en la mar.

Próxima semana, a faenar

Nates cree que en la primera semana de marzo, aunque no se haya iniciado la costera de la anchoa, casi la totalidad de los 30 cerqueros con base en la región salgan a faenar para calentar motores y echen las redes a «algunos jureles» o vayan hasta Francia a por la sardina, porque la captura aquí de ese pescado está cerrada y solo puede ser accidental.

«Los tripulantes y los armadores llevan tres meses parados y ya tienen ganas de trabajar para ganarse la vida», ha apuntado el representante de los pescadores cántabros.

Por otro lado, la apertura de la pesquería de la caballa (verdel) comenzó el domingo, 15 de febrero, pero hasta el momento lo que se ha llevado a las lonjas cántabras es residual, porque «todavía no han aparecido» los bancos de esa especie.

30.500 toneladas de anchoa

Tras los acuerdos con Francia, la flota del Cantábrico contará con un Total Admisible de Capturas (TAC) para la anchoa que, prácticamente, rozará las 30.500 toneladas.

Una cantidad que, a juicio de Nates, ofrece motivos para ser «optimista» y confiar en que la campaña será positiva para el sector, si bien recuerda el dicho popular de que «de la mar agua», ya que nunca se sabe lo que deparará.

Eso sí, ha abogado por gestionar el cupo de «manera racional» y apostar por un tamaño de anchoa óptimo para sacar el máximo rendimiento económico a las subastas, tanto para mercado fresco como para el sector conservero.