El escritor y periodista santanderino, Juan Carlos Flores-Gispert, durante la entrevista con EFE. EFE/Eva García González

Un libro cuenta la historia del rey que fue «el mayor promotor turístico de Santander»

Eva García González | Santander (EFE).- Santander llegó al mapa del veraneo europeo cuando el rey Alfonso XIII comenzó a pasar los meses estivales en el Palacio de la Magdalena, lo que convirtió al monarca, según el periodista Juan Carlos Flores-Gispert, en el «mayor promotor turístico de la ciudad».

Así lo cuenta en su libro ‘Alfonso XIII, un rey santanderino’, en el que recopila la historia de cómo tanto el rey como su familia y la aristocracia española «eran unos santanderinos más» en la vida de la ciudad.

En una entrevista con EFE, Flores-Gispert explica que escribiendo libros sobre históricos edificios o emblemático lugares y eventos santanderinos como el Palacio de la Magdalena, el Hotel Real, El Sardinero y los Baños de Ola se dio cuenta de que había un personaje común en el relato del Santander de principios del siglo XX: el rey Alfonso XIII, «el actor principal de aquella época».

Como disponía de datos e información acumulados decidió que era hora de dedicarle un libro a él y a su familia, pues la reina Victoria Eugenia, también es una de las figuras clave de ese inicio del veraneo aristocrático santanderino.

Una de las cosas que el autor destaca es la recopilación de más de 200 fotografías, que han sido obtenidas a través de revistas y archivos, porque era «importante» ilustrar el libro y porque «posiblemente no se hayan visto tantas fotos juntas» del rey y su familia.

Santander, en todas las revistas de la época

El libro recrea la imagen de los reyes y su familia yendo al Casino de Santander, a la playa, al teatro, inaugurando monumentos o paseando por la ciudad, porque, como incide su autor, Alfonso XIII fue «el mayor promotor turístico que nunca ha tenido Santander».

«Sin la presencia del rey y su familia en la Magdalena no se hubiera desarrollado Santander ni su fama nacional e internacional, porque salía en todas las revistas españolas y extranjeras como ciudad de veraneo, destacando que ahí veraneaban los reyes y la familia real», asegura.

La gente quería veranear donde veraneaban los reyes, en las llamadas «estaciones veraniegas» como primero lo fue Mallorca. Así, Santander se fue «poblando de gente con dinero» y la ciudad se llenó de casas «impresionantes» que aún se conservan.

Fachada del Palacio de la Magdalena, de Santander, donde veraneaba el rey Alfonso XIII con su familia. EFE/Eva García González

Flores-Gispert pone el foco en la vida deportiva del bisabuelo del actual rey Felipe VI y su relevancia en el deporte santanderino, porque fue un gran aficionado al tenis, las regatas, el golf, la hípica y hasta de los equipos de fútbol locales, a los que dedica un capítulo con el periodista santanderino Raúl Gómez Samperio.

El verano santanderino cuando Alfonso XIII residía en la ciudad, explica Flores-Gispert, era aristocrático, y asegura que fue «bajo el amparo de los reyes» que se desarrolló la capital de Cantabria.

La familia real española y hasta la británica

«Aquí venía la familia real española y parte de la familia británica de la reina Victoria Eugenia, además de toda la corte española, la aristocracia, los financieros y los burgueses, no solo del país», relata.

Y explica que tras la Gran Guerra «se eliminó el verano europeo» y empezó a cobrar protagonismo el español, al ser España un país neutral.

La fama de la ciudad procede del veraneo de los reyes, que se dejaban ver paseando por la Avenida de los Hoteles o comprando en el centro urbano, y es entonces cuando se empieza a desarrollar económicamente la ciudad porque se empezaron a unir las grandes familias madrileñas y catalanas.

La reina Victoria Eugenia también tiene su propio capítulo, en el que se incluye la descripción de la monarca según el pintor Joaquín Sorolla, quien retrató a los reyes y cuyos cuadros aún se conservan en el Palacio de la Magdalena.

Cuando pintó a la reina, vestida a la española con mantilla y abanico, Sorolla escribió una carta a un cliente para contarle que la reina era «bella y culta, mucho más culta que su marido», según relata Flores-Gispert.

El periodista considera que las reinas «siempre son muy interesantes para la población» por lo que representan, porque más allá de sus trajes y su elegancia tenían que soportar «estar a la orden» de los reyes.

«Alfonso XIII fue un mal rey, un peor padre y un malísimo marido. Entre otras cosas le puso los cuernos y tuvo hijos fuera del matrimonio», asegura Flores-Gispert.