Nuria Labari. Cedida por la editorial. Lisbeth Salas

El mundo editorial se fija en las rupturas que más duelen a las mujeres, las de las amigas

Lara Malvesí | Barcelona (EFE).- El éxito de varios libros que han coincidido en fecha de publicación sobre mujeres que sufren el dolor por la ruptura con una amiga ayuda a visibilizar la importancia del sostén de la amistad entre mujeres y la importancia que tienen «otros» vínculos fuera del amor romántico.

Nuria Labari intenta encontrar el sentido en ‘La amiga que me dejó’ (EnDebate) al vacío que de la noche a la mañana ha inoculado una amiga que decidió salir de su vida, una ausencia que la paralizó y provocó un dolor que no sabía cómo transitar.

El libro surgió tras la buena acogida de una columna homónima publicada por la autora en 2023 en el diario El País. Un escrito que no era autoficción al uso sino un intento de poner palabras a un dolor que socialmente carece de rito y validación, explicó.

En ‘Amiga mía’ (Blackie Books), Raquel Congosto narra cómo una mujer que vive en pareja y con su hija no puede quitarse de la cabeza a una amiga que ya no está en su vida, que echa de menos, y que ha dejado en ella una profunda cicatriz.

No son las únicas historias de afecto entre amigas que existen y hacen frente al mito perpetuado por la cultura popular -desde la mitología griega hasta Disney- de que las mujeres son crueles y envidiosas con sus semejantes.

Títulos como ‘La amiga estupenda’, de Elena Ferrante, ‘Querida amiga, desde mi vida te escribo a tu vida’, de Yiyun Li, o ‘Pequeño tratado sobre la amistad’, de Joana d’Alessio, llenan igualmente de palabras la importancia de un vínculo considerado menos relevante históricamente para ser feliz que el del amor de pareja, por ejemplo.

Una relación «menor»

«La amistad tiene ese componente de más fragilidad por no estar reconocida en la jerarquía como relación definitiva. Cuando el mundo aprieta, hay otro tipo de relaciones como la familia, la pareja sexoafectiva o incluso el trabajo a las que se le ha dado más volumen, que se conocen y respetan más», reflexiona para EFE Raquel Congosto.

«La amistad siempre ha sido vista como un complemento, algo con no tanto fundamento», ha añadido la autora, convencida de que el dolor por el duelo de las amigas no ha parecido merecer «la misma legimitidad» que otros duelos.

«No sé por qué ahora han coincidido varios libros pero algo está cambiando, todo esto demuestra que al mercado le interesa», apunta esta escritora y arquitecta.

Pese a que se ha abierto una grieta por la que hablar del tema, Congosto defiende que «aún falta mucho por abordar» sobre las familias no elegidas y las redes de amigas que, cada vez más, incluso planean con «hacerse mayores viviendo todas juntas».

«Todavía la estructura que se considera fundamental es la del amor de pareja normativa y la de la familia normativa. Todavía vivir con una amiga es algo que se concibe como temporal. A falta de otra cosa y no como forma de vida definitiva», ha añadido.

La amistad como espacio subversivo

También para Nuria Labari, autora de ‘La amiga que me dejó’, y entrevistada por Efeminista, era importante hablar de los vínculos que desafían las jerarquías tradicionales del afecto y reivindican la amistad entre mujeres como «el espacio más subversivo y transformador de este siglo».

Labari cuenta «la necesidad» que tuvo de reflexionar sobre ese tipo de abandono y explica que esa herida la llevó a transitar un camino personal para «entender qué sucede con las amigas, por qué ese vínculo duele tanto y quiénes son las mujeres respecto a nuestras amistades».

Más allá, la periodista y escritora afirma que este siglo es el «de la revolución de los vínculos» y que ella ha querido hablar de lo que significa que «en el centro» de su «dolor» no esté el llorar por un hijo o una pareja, sino llorar por una amiga.

«Incluso en el fango de ser una mujer heterosexual que produce y reproduce el sistema, el centro de mi dolor es que mi amiga me deje y, eso, es representativo de muchas cosas (…) es un acto subversivo», ha concluido. EFE