Santander (EFE).- El Ayuntamiento de Santander ha abierto al público este viernes los centenarios Jardines de Piquío, tras las obras que arrancaron en noviembre del año pasado para remodelarlos siguiendo el diseño original de 1925 que proyectó el arquitecto Ramiro Sainz Martínez.
La renovación, que estaba presupuestada en 1,3 millones, ha costado finalmente 2,03 millones y las obras, que tenían un plazo de nueve meses, han finalizado un año más tarde de lo previsto.
Los emblemáticos Jardines de Piquío, en el corazón de El Sardinero, han recuperado, según la alcaldesa, Gema Igual, el aspecto que tenían hace cien años, e incluso se han añadido elementos que estaban en el diseño original pero no llegaron a ejecutarse entonces, como las farolas, ha explicado, durante la apertura.
Fidelidad al proyecto original
La obra ha sido supervisada por el arquitecto municipal Ramiro Amorrortu, nieto del autor del diseño original, para que fuese fiel al proyecto de su abuelo y ese mismo rigor, ha señalado, se ha mantenido en el paisajismo, del que se ha encargado David Añibarro.
En las barandillas blancas de los jardines se ha colocado una malla, que, según Igual, es obligatoria por ley por razones de seguridad y el suelo que se ha colocado es azul, que no era el color del diseño de 1925 pero fue el elegido por los vecinos en una votación popular que convocó el Ayuntamiento.
Durante la ejecución de las obras, se han sucedido las polémicas por los retrasos, el coste del proyecto y los cambios que se han introducido y que la alcaldesa ha defendido este viernes.
La última llegó hace unas semanas por la eliminación de un «muro» del ceramista Víctor González sobre la barandilla de la ‘proa’ de los jardines, que fue añadido décadas después porque, según ha dicho, «desvirtuaba la idea de trasatlántico» del proyecto original.
La pieza fue demolida y se ha hecho un vaciado en 3D para que pueda ser reconstruida en otro lugar de la ciudad, aunque por el momento no hay ninguna previsión en ese sentido.
Se han restaurado elementos distintivos de este espacio como la pérgola, la bola del mundo, la mesa zodiacal y los 8.000 piezas de canto rodado pintadas de blanco de los parterres y se ha trasladado el kiosko que había a la entrada para despejarla.
Retrasos y sobrecostes
Igual ha justificado el retraso en los plazos previstos y el aumento del presupuesto, respondiendo a las críticas de los grupos de la oposición.

La alcaldesa ha negado que el modificado que se hizo del proyecto haya duplicado su coste porque lo elevó a algo más de dos millones de euros y no a las «cantidades intoxicadas», según sus palabras, de las que han hablado algunos grupos de la Corporación y se han difundido en los medios.
Ha defendido la necesidad de ese modificado, que responde a que hubo que cambiar el pavimento de hormigón inicialmente proyectado por otro de asfalto fundido, con menor grosor, porque cuando se empezó a excavar se descubrió que las raíces de los árboles «estaban más superficiales de lo que se esperaba».
También se añadió el coste de las farolas que no estaban previstas en un principio y el de elevar las barandillas y colocar la protección, cambios que fueron retrasando los plazos.
Ha recordado que la obra se paró el año pasado a petición de los hosteleros para evitar ruidos y molestias en pleno verano y que ha habido que tratar las palmeras afectadas por la plaga del picudo rojo.
Respuesta a las críticas
En respuesta a las críticas de Vox, que ha acusado al Ayuntamiento de engañar a los vecinos porque el suelo que se ha colocado no es el azul que eligieron, ha explicado que el pavimento que se ha colocado responde «a la solución constructiva» por la que se ha optado para mantener la jardinería.
«Tampoco es igual una muestra de 20 centímetros que una muestra de 3.000 metros cuadrados», ha añadido la alcaldesa, que ha cuestionado que «hasta el tono del azul sea un problema» en la recuperación de un proyecto de 1925, con más de dos millones de inversión y «el maravilloso paisaje que tenemos aquí».
Los jardines se han abierto al público con alguna zona que estará acotada durante unos quince días porque faltan bancos por colocar y coser alguna protección en las barandillas de la escalera.










