Celia Agüero Pereda | Santander (EFE).- El que fuera presidente del Consejo Social de la Universidad de Cantabria (UC) durante más de 14 años, José Luis Zárate, considera que la universidad debe ir más allá de la formación académica y profesional y «debe ser un lugar donde se formen personas, no solo profesionales».
En una entrevista con EFE, Zárate, que ha estado vinculado a la Universidad de Cantabria durante casi tres décadas, recibirá el próximo 1 de octubre la Medalla de Oro de esta institución académica, un reconocimiento que supone «un gran honor, un orgullo y una gran satisfacción».
«Siento un gran agradecimiento», subraya sobre esta distinción, aunque reconoce que le ha sorprendido porque durante todos estos años entendía que simplemente estaba desempeñando el trabajo que correspondía a la Presidencia del Consejo Social.
Durante su trayectoria en el Consejo Social, uno de los objetivos que ha situado en el centro de su trabajo ha sido precisamente el acercamiento entre la universidad y la sociedad.
Una universidad que mejore la vida de las personas
Este órgano, explica, tiene entre sus funciones el control y la rendición de cuentas de la institución, en especial en los aspectos económicos, pero también cuenta con una misión especial, que es aproximar la sociedad a la universidad.
Para Zárate, el papel de la Universidad de Cantabria en la sociedad no puede limitarse a la transferencia de conocimiento hacia las empresas ni a la expedición de títulos.
En su opinión, la institución debe contribuir también a mejorar la vida de las personas que viven en la región y, para ello, considera necesario que salga a la sociedad y muestre el conocimiento que genera.
Junto a ello, reivindica el papel de la docencia como «la esencia de la universidad» y pone como ejemplo a los miles de jóvenes que se han formado en la institución a lo largo de los años y que «han contribuido a elevar el nivel educativo y cultural de la región».
Formación permanente e Inteligencia Artificial
Tras dejar la Presidencia del Consejo Social, Zárate identifica varios retos para el futuro de la Universidad de Cantabria como la formación permanente, en un contexto marcado tanto por los cambios demográficos como por la transformación tecnológica y social.
Otro de los grandes retos será la adaptación de la docencia y la investigación a la inteligencia artificial porque «ha venido, pero de golpe».
Zárate considera que esta tecnología va a modificar radicalmente la forma de enseñanza y señala que, aunque ya existen profesores que han incorporado la inteligencia artificial a la docencia, su utilización todavía no se ha extendido suficientemente.
El reto, sostiene, no afecta únicamente a la Universidad de Cantabria, sino al conjunto de universidades, que tendrán que adaptarse a una herramienta que ya está siendo utilizada por los estudiantes y que tendrá cada vez mayor presencia en el ámbito educativo.
Mantener todas las áreas de conocimiento
De cara a las próximas décadas, Zárate espera que la Universidad de Cantabria mantenga su carácter de universidad «relativamente pequeña», adecuada a la población de la región y a sus necesidades formativas, pero también que conserve todas las áreas de conocimiento.
Aunque reconoce que la institución está especialmente asociada a ámbitos como la ingeniería, la tecnología, las ciencias o la medicina, considera que las humanidades y las ciencias sociales son también una gran fortaleza que debe mantenerse.
Por ello, defiende que la tecnología debe ir acompañada de las humanidades y de una formación que permita desarrollar competencias como «hacerse preguntas, la empatía y el pensamiento crítico».










