Madrid (EFE).- La gripe ha alcanzado ya el umbral epidémico tras un nuevo repunte de contagios en los centros de salud durante la última semana, en la que se han alcanzado 112,2 casos por cada 100.000 habitantes frente a los 12,8 que había en el mismo periodo del año pasado.
Así se desprende del último boletín epidemiológico del Instituto de Salud Carlos III, que refleja un aumento generalizado de todas las infecciones respiratorias entre el 17 y el 23 de noviembre hasta llegar a una tasa de 519,3 casos en Atención Primaria, 37 puntos más que una semana antes.
No obstante, este incremento aún no se deja notar en los hospitales, en los que la cifra se mantiene estable en 2,6.
Los expertos advierten del comportamiento «atípico» que este año está teniendo el virus.
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) advirtió de que los datos indican un adelanto de aproximadamente un mes en el inicio de la actividad gripal.
El portavoz del Grupo de Trabajo en Enfermedades Infecciosas, José María Molero, recuerda además que hay una variante más transmisible del virus H3N2, el subclado K, que lleva circulando desde abril o mayo en distintos países de la UE, lo que «hace lógico pensar que pueda llegar a España».
Las comunidades se arman contra la gripe
La temporada de gripe se ha adelantado este año y ya ha entrado en fase epidémica, un escenario que coge a las comunidades tomando algunas medidas para sus respectivos territorios, como las de recomendar la mascarilla e imponerla en centros sanitarios, dejar la puerta abierta, ampliar camas o montar vacunódromos.
Sin embargo, la intención del Ministerio de Sanidad es homogeneizar las actuaciones bajo un protocolo común que ya intentó poner en marcha la temporada pasada, pero que no pudo por el rechazo de los consejeros del PP.
Tras haberles pedido por carta hace una semana que se sumaran al plan común antes del 1 de diciembre, la ministra volverá a insisirles en este asunto mañana en el Consejo Interterritorial.
Un plan común que se necesita «con urgencia»
Con este plan, Sanidad quería frenar las consecuencias de los contagios en los hospitales, pero también evitar situaciones como la de hace dos temporadas, cuando acabó imponiendo la mascarilla en centros sanitarios ante la intensidad de la epidemia.
El protocolo, que sí fue consensuado a nivel técnico, contempla entre otras un uso gradual de mascarilla en función de la intensidad de la epidemia o contemplar la baja de trabajadores de centros residenciales que estén en contacto con personas vulnerables.
«Necesitamos con urgencia que las comunidades autónomas, sobre todo las del Partido Popular, que el año pasado vetaron la posibilidad de tener un protocolo común, aprueben el trabajo de técnicos para poder coordinar las acciones y las medidas frente a la gripe que ya están consensuadas y que nos pueden servir para disminuir el impacto en términos de mortalidad y de colapso de los servicios sanitarios», ha implorado de nuevo la ministra en unas declaraciones remitidas a EFE.

Se recomienda el uso e mascarilla cuando hay síntomas
La obligatoriedad del uso del tapabocas no está, por ahora, sobre la mesa de los gobiernos regionales, según información recabada por EFE de sus consejerías de Sanidad, aunque sí se recomienda cuando hay síntomas o se acude a un centro sanitario o sociosanitario.
Aragón ha sido la primera en publicar una orden que establece la máxima recomendación y contempla la posible obligatoriedad a los profesionales que prestan servicios en los centros sanitarios, sociosanitarios y centros de servicios sociales especializados si la dirección de estos centros así lo considera.
Ya la semana pasada, Asturias aconsejó a las personas sintomáticas que se pongan mascarilla en espacios cerrados, especialmente en centros sanitarios, residencias de mayores y transporte público.
Galicia la recomienda incluso sin síntomas, tanto en centros de salud como en los servicios de urgencias hospitalarias, aún cuando en este momento el nivel de riesgo por infecciones respiratorias es bajo -con tendencia creciente-.
La Comunidad Valenciana ha remitido una instrucción para aconsejar su uso en determinados casos, como las personas sintomáticas cuando estén en espacios compartidos o a todas las que se encuentren en ámbitos vulnerables como salas de tratamientos quimioterápicos, unidades de trasplantados, ucis, urgencias hospitalarias y de Atención Primaria.
En Andalucía de momento no hay ninguna medida similar, que tampoco se ha planteado La Rioja, pues su protocolo establece que la mascarilla pasa a ser recomendada cuando se supera el umbral epidémico y solo se vuelve obligatoria si se alcanza el alto, cosa que no ha ocurrido aún.
Madrid superó el umbral epidémico pero no planea obligar al uso de tapabocas
Madrid, que el martes superó el umbral epidémico, considera que no está en este momento en el escenario de obligar al uso de tapabocas, que se recomienda como medida preventiva en espacios públicos o en presencia de personas vulnerables, al igual que el lavado de manos frecuente. Murcia reconoce la importancia de utilizar mascarillas para protegerse.
Euskadi ya adelantó las citas previas para la vacunación y habilitó un vacunódromo en Bilbao en octubre sin cita; por ahora no contempla imponer las mascarillas en los centros de salud, aunque ante el notable incremento respecto al año pasado, pondrá en marcha el plan de contingencia con la apertura de más camas hospitalarias cuando sea necesario.
Navarra no recomienda la obligatoriedad, pero avanza que su plan invernal, que comunicará la semana que viene, recomendará usarla en casos de pacientes y acompañantes con virus o síntomas.
Cantabria tomará medidas cuando sea necesario, mientras Canarias, que a principios de año adoptó la obligatoriedad, aún no se lo ha planteado porque los contagios son bastante inferiores al resto.
Castilla-La Mancha no adoptará medidas adicionales frente a la gripe debido a que los resultados de la vacunación «están siendo excepcionalmente buenos».
Extremadura está evaluando la propuesta del plan común. Su consejería recuerda que la mascarillas es recomendable ante síntomas, como también la vacunación, la higiene de manos y, si fuera necesario, aislamiento social y, bajo prescripción medica, los antivirales.