Santander (EFE).- Una empresa local de trabajos verticales eliminará provisionalmente las filtraciones de agua de la gran cúpula de cristal del Parlamento de Cantabria.
Esta institución ha tenido que pedir a sus diputados y trabajadores que en los días de lluvia fuerte usen calzado con suela antideslizante y sin tacones.
Los servicios de prevención del Parlamento hicieron esa recomendación para evitar caídas.
Y es que un diputado ya sufrió una tras resbalar en la cuarta planta del antiguo hospital de San Rafael, donde cae el agua que se filtra de la cúpula.
En esa planta, que alberga los despachos de los grupos parlamentarios y la sala de comisiones, se han colocado alfombras y conos para avisar del peligro de resbalones.
Y se han dado instrucciones para limitar el tránsito de personas ajenas a la institución.
Trabajos en primavera
El agua cae también al patio central, donde se celebran numerosas actividades institucionales y culturales abiertas al público.
Además de recomendaciones sobre el tipo de calzado adecuado en días de temporal, los servicios de prevención aconsejan evitar «una conducta que no sea adecuada a los momentos en los que la humedad modifica el entorno habitual de trabajo».
El Parlamento ha informado de los trabajos de mantenimiento que se van a ejecutar en primavera y otoño para atajar de forma provisional el problema mientras llega una solución permanente, y de las medidas preventivas.
Un millón de euros
La obra para acabar con las filtraciones costará un millón de euros y las dos intervenciones anuales por las que se ha optado provisionalmente saldrán por 14.000 euros.
La primera se hará esta primavera y continuará mientras se prepara la documentación técnica para licitar la solución permanente.

El proyecto consiste en reducir con una nueva retícula el tamaño de cada de las piezas de cristal de la cúpula, porque su superficie y peso actual dificultan su mantenimiento, reparación y sustitución.
Polímero de Hungría
Es la solución elegida tras descartar un proyecto anterior de 2021 para reemplazar los cristales por un polímero especial que se fabricaba en Hungría.
A las dificultades técnicas que entrañaba la obra se sumó que el aprovisionamiento de las piezas resultó inviable, como consecuencia de la guerra de Ucrania y su impacto en costes y suministros.
El edificio
La sucesión de borrascas que se han encadenado este invierno y han dejado lluvias muy intensas durante las últimas semanas ha agravado el problema de filtraciones en el antiguo hospital del siglo XVIII, reconvertido en sede del legislativo de Cantabria.
Es uno de los edificios más antiguos de Santander, que perdió una gran parte de su patrimonio en el incendio de 1941.
A lo largo de su historia ha sido hospicio, casa de maternidad, centro clínico de asistencia, cárcel y sede de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, entre otros usos.
En los años 60 cayó en desuso hasta que en 1982 se organizó un concurso para rehabilitarlo y convertirlo en la sede del Parlamento de Cantabria.
La cúpula con la que se cubrió entonces es un elemento muy distintivo del edificio rehabilitado, aunque también ha traído problemas a la hora de mantenerlo.