La vicepresidenta de la Asociación Cántabra de Matronas, Verónica Cabrero. EFE/ Pedro Puente Hoyos

La Asociación de Matronas avisa: Hay mucha desinformación en redes sobre embarazo y lactancia

Santander (EFE).- La labor de las matronas ha evolucionado, abarcando toda la vida sexual y reproductiva de la mujer y adaptándose a nuevas realidades, con mayor presencia de inmigración, la atención a la salud mental, que gana peso en la consulta, y la lucha contra la desinformación en internet y redes.

«Hay mucha información y desinformación también, porque hay mucha gente que se fía de las redes sociales», advierte la vicepresidenta de la Asociación Cántabra de Matronas, Verónica Cabrero.

En las redes, «donde todo el mundo al final publica cosas sobre maternidad, embarazo, lactancia y demás».

Pero muchas veces «es más desinformación que información».

Por eso, la asociación reivindica que se busque información en los cauces adecuados.

Así, las matronas dan información actualizada y basada en evidencia científica, explica Cabrero.

Señala que para estas profesionales no es raro ver en las consultas a pacientes que llegan con mucha información de terceros que no es fidedigna.

Son los casos típicos en los que igual amigas recomiendan algo porque les fue bien a ellas «o está muy de moda», sin pensar que realmente no es lo adecuado para todas las mujeres.

El peligro ‘influencer’

En redes sociales además hay un montón de información, pero «sí que es cierto que hay mucha gente que da consejos sin tener conocimientos».

Abundan también «las influencers que no tienen ningún estudio verificado y que por haber leído o por haber sido madres a veces tienen el atrevimiento de decir muchas cosas».

Frente a este día a día, las matronas tratan de desmontar mitos.

Su objetivo es dar información veraz conforme a los protocolos del sistema sanitario y la evidencia científica.

Idealizar


Cabrero añade que los casos de depresión postparto no son infrecuentes en la consulta.

Y advierte: «hay mucha gente que está súper preocupada por el parto, pero realmente el parto es un día y luego el postparto la gente lo idealiza».

También cree que existe una «idealización de la maternidad» que está pasando factura en salud mental y esto se junta con que «no hay tanto apoyo social, ni tanta tribu como quizás se tenía antes».

«Igual tenías a tu prima, a tu tía cerca, ayudando, y había como más tribu. Hoy en día todo se vive más en soledad», apunta.

Amplia labor


Estas profesionales desarrollan cada vez más sus competencias y resuelven consultas desde la primera menstruación hasta el final de la vida de las mujeres.

Las consultas de la vida sexual y reproductiva, los anticonceptivos, la salud afectivo-sexual en adolescentes con charlas en institutos, además del embarazo, la lactancia, o el postparto forman parte del ámbito de actuación de las matronas.

También se encargan de la recogida de muestras para detectar Infecciones de Transmisión Sexual, o de lo relacionado con la menopausia.

No hace falta que las mujeres pasen por el médico de cabecera, porque se puede pedir cita directamente con las matronas para tratar estas cuestiones.

Cabrero añade que sería deseable que las matronas pudieran asumir más actividades comunitarias.

Pero muchas veces se ven limitadas por la carga asistencial, con centros en los que estas profesionales llegan a tener cupos de hasta 13.000 mujeres, lo que obliga ir al día a día y da poco margen para otro tipo de acciones.

Adaptarse a las culturas


Con la inmigración, las matronas ven más madres que son de otros países y la atención, la preparación al parto y el seguimiento del embarazo se «adapta a diferentes culturas y diferentes maneras de experimentar la maternidad».

«Intentamos abordarlo de diferentes maneras y adaptándonos a las necesidades de cada mujer», destaca Verónica Cabrero.

También indica que la llegada de inmigrantes ha tirado de la natalidad hacia arriba.

Otro cambio social que perciben es que ellos colaboran más y, en general, hay más corresponsabilidad.