Un grupo de jóvenes seminaristas. EFE/ Eva García

Jóvenes seminaristas defienden que son «chicos normales» con una vocación

Santander (EFE).- Un grupo de jóvenes seminaristas que se encuentran en su primera etapa de formación para llegar a sacerdote en el Seminario de Corbán, en Santander, defienden que no son unos «bichos raros», sino «chicos normales» que persiguen una vocación como cualquier otra.

A cinco días de celebrar el Día del Seminario, que este año lleva por lema ‘Deja tus redes y siguemé’, el de Corbán ha acogido un encuentro con medios de comunicación.

Ocho seminaristas, dos de los cuales serán ordenados sacerdotes el mes que viene, han asegurado que desde que persiguen esta vocación se sienten «más libres que nunca».

«Yo en mi vida me he sentido tan libre como me siento ahora. Realmente estoy haciendo algo que me da una libertad abrumadora», ha afirmado Xandro, que es de Oviedo.

Dice que se sentía «preso de cosas que te da la sociedad» y que ahora es «realmente libre».

Si bien han perseguido una vocación «menos normal» para el resto de la gente, estos jóvenes destacan que en sus vidas conservan muchas cosas.

Por ejemplo, la familia y los amigos, y, aunque reconocen que hay algunos allegados que no entienden muy bien su decisión, en general les apoyan.

No lo cambiarían por nada


Samuel, que tiene 27 años, viene de una familia protestante y no fue hasta hace dos años que entró en la Iglesia Católica, tras conocer a los Padres de la Iglesia, los primeros teólogos cristianos.

Quedó «sorprendido» con sus enseñanzas, lo que le llevó a querer entrar en el seminario.

Tanto él como sus «hermanos» se dedicaban a diferentes oficios antes de sentir su vocación.

Algunos han tenido novia, han salido de fiesta y han vivido una juventud más «normal», pero ahora no cambiaría su vida.

«Esto que he visto y oído y lo que Dios ha hecho en mi vida es muy importante para mí y no me parece que pueda vivir haciendo nada que me parezca sustancial si no es hablar de Jesucristo», ha subrayado Samuel.

Tras esta primera etapa propedéutica los seminaristas tendrán que discernir ellos mismos si la «llamada» y su vocación es real.

Lo hacen acompañados y guiados por otros sacerdotes y el rector del seminario, Alejandro Castillo, pero en ningún caso condicionados por nadie.

Preguntados si alguna vez han sentido dudas respecto al camino que han decidido tomar, explican que, como con cualquier vocación, siempre puedes tener dudas o querer dejarlo.

Pero afirman que «quien escoge a Dios no se equivoca nunca».

Sentir vocación


Los seminaristas reconocen haber visto la película ‘Los domingos’ (Alauda Ruíz de Azúa, 2025), que ha triunfado en los premios Goya.

Les ha gustado «mucho» porque consideran que es «muy aterrizada en la realidad».

Y porque ilustra lo que pasa una joven de este siglo al sentir una vocación y cómo reacciona su familia.

Además celebran que se represente a la protagonista como «una niña normal», con WhatsApp, amigos y aficiones, que ha salido de fiesta y tenido novios.

Pero, «igual que podría haber sido veterinaria, ha elegido la vocación».

Es un proceso con el que se identifican pero que en realidad «es mucho más largo».

«La decisión (de perseguir la vocación) es algo normal, somos personas normales, elegimos una vocación, una forma de vida», argumentan.

Y reconocen que se sacrifican cosas pero al igual que sucede en cualquier otro ámbito de la vida o trabajo.

En este sentido, el rector del seminario ha asegurado que «se piensa más en las renuncias» al perseguir la vocación religiosa,

Y dice que sin embargo lo que se encuentra es la felicidad, una vida feliz, y que por ello «si ponemos en la balanza qué es lo que pesa más, la respuesta es fácil de entender».