Santander (EFE).- El año 2025 fue muy cálido en Cantabria, con una temperatura media que superó en un grado la esperada y una máxima de 43,5 grados que igualó el récord absoluto, el quinto más seco desde 1961 y con muy pocos días de nieve.
Son las grandes líneas del resumen climático anual que han dado a conocer, en rueda de prensa, el delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Cantabria, Sergio Fernández; el meteorólogo Leo Delgado y el jefe de climatología de la delegación, Gerardo García-Castrillo.
Con un grado por encima del periodo de referencia de 30 años del que parte la Aemet (1991-2020), 2025 empató en el tercer puesto de los años más cálidos con 1989 y 1997.
Todas las estaciones del año tuvieron un carácter «muy cálido» salvo la primavera, que se quedó en cálida, con medio grado por encima de lo esperado.
0,36 grados más por década
En verano la temperatura media se situó 1,7 grados por encima del promedio para el periodo de referencia y en invierno, 1,4 grados.
En el análisis por meses destaca junio, el único «extremadamente cálido», al registrar una anomalía de 2,9 grados, y marzo, que fue frío, con 0,5 grados por debajo de la media del periodo de referencia.
La temperatura media en la estación del aeropuerto de Santander, que ofrece los datos más fiables, fue de 15,9 grados, 1,1 grados más que el promedio. El récord está en 16,3 grados y se alcanzó los años 2022 y 2023.
Según la Aemet, la temperatura media anual en esta estación está aumentado a un ritmo de 0,36 grados por década y la temperatura máxima, 0,48 grados por década.

Hubo 68 días en los que se superaron los 25 grados de media, frente a los 37 del promedio, y seis en los que se midieron más de 30, el doble.
Desde 2017 las máximas anuales en el aeropuerto han superado los 33 grados y el año pasado se alcanzaron 37,3.
El récord de toda la serie histórica se igualó en la estación de Terán (Cabuérniga) el 15 de agosto.
Dos olas de calor
Ese récord se alcanzó durante la segunda ola de calor que vivió Cantabria el año pasado y que duró más de una semana, del 10 al 17 de agosto. La primera, más corta, fue del 18 al 20 de junio.
En la segunda mitad de agosto, la ola de calor unida a las pocas precipitaciones anteriores dio lugar a incendios que afectaron especialmente al parque nacional de Picos de Europa en la vertiente leonesa.
Cantabria sufrió una oleada de incendios provocados del 10 al 16 de noviembre. El fuerte viento sur y la escasez de precipitaciones facilitaron su propagación y dificultaron las tareas de extinción.
Lluvias concentradas
De acuerdo con los datos de la Aemet, en 2025 llovió un 18 por ciento por debajo del promedio. El verano y el invierno fueron secos y el invierno y la primavera, normales.
La precipitación acumulada totalizó 1.020 litros por metro cuadrado frente a los 1.281 del promedio y en el aeropuerto se registraron 115 días de lluvia frente a los 126 de referencia.

El 21 de agosto se recogieron en esa estación casi 80 litros en un día, de los que más de 76 cayeron en un periodo de siete horas.
La Aemet está haciendo un estudio sobre la tendencia de la precipitación horaria que apunta a una concentración de las lluvias aunque, como ha señalado García-Castrillo, son solo resultados preliminares porque se han analizado 16 años y son necesarios 30 para que las conclusiones sean fiables.
Menos nieve
2025 siguió la tendencia de los últimos años de menos días de nieve. En Mataporquera nevó doce días y en Campoo-Los Valles, entre 20 y 30. Los picos máximos desde 1999 fueron 45 días de nevadas.
Se registraron 1.742 horas de sol, 43 más, dentro de los valores normales y ya se han contabilizado doce años consecutivos con más de 1.700 horas de sol.
La temperatura superficial del mar Cantábrico alcanzó el año pasado su segundo registro más alto, con una anomalía de 1,2 grados.










