COLINDRES (CANTABRIA).-Imagen del muelle del puerto de Colindres con apenas dos barcos amarrados mientras que el resto continúan faenando por el Cantábrico. La práctica totalidad de la flota de cerco de Cantabria sigue faenando en la mar con un ojo puesto en la prórroga de las ayudas a la subida del precio del combustible y los últimos coletazos de las campañas del bocarte (anchoa) y el bonito, que pueden propiciar el amarre definitivo en los puertos.EFE/ Miguel Ramos

La flota cántabra faena expectante entre las ayudas al combustible y el final de campaña

Colindres (EFE).- La práctica totalidad de la flota de cerco de Cantabria sigue faenando en la mar con un ojo puesto en la prórroga de las ayudas a la subida del precio del combustible y los últimos coletazos de las campañas del bocarte (anchoa) y el bonito, que pueden propiciar el amarre definitivo en los puertos.

El presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Cantabria, Sergio Valle, ha avanzado en declaraciones a EFE que el sector está a la espera del resultado de las reuniones que se mantendrán este viernes con el Gobierno regional y el 29 de septiembre, en Madrid, con el Ministerio, para saber qué iniciativas se toman de cara a paliar el encarecimiento en los costes de producción.

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«Hablar de paradas hasta no saber qué medidas se van a adoptar es un poco prematuro», ha sostenido el representante de los pescadores cántabros, quien reclama a las administraciones ayudas más directas porque «hay barcos que están amarrados y han cobrado lo mismo que el que está arriesgando en la mar».

Una afirmación que Valle justifica en que las bonificaciones de 20 céntimos por litro de gasóleo otorgadas a las embarcaciones de pesca se han estimado en base al censo y a las salidas establecidas en el diario de a bordo, pero sin constatar si realmente ha repostado o no combustible.

EFE/ Miguel Ramos

«Todo el sector está preocupado y estamos un poco expectantes de esas reuniones», ha remarcado Valle.

Si bien por el momento la flota cántabra no tiene previsión de amarrar, ha añadido que si los buques tienen que ir a bonitos a 200 millas de navegación al norte del Cantábrico -donde en estos momentos se encuentran los túnidos- puede que no compense si no existen ayudas.

Cierre de campañas

Esta circunstancias se suma a los últimos resquicios de las costeras de la anchoa y del bonito.

Respecto a la primera especie, Valle estima que la cuota del 15 por ciento asignada a los cántabros para el segundo semestre del año se consumirá a finales de este mes, tras gestionar y estirar, todo lo posible, la pesquería.

«Tenemos ahora catorce barcos en aguas de Galicia pescando bocarte con un Total Admisible de Capturas (TAC) de, más o menos, de 440.000 kilos y van, prácticamente, a 100.000 kilos, al día», ha abundado.

Por tanto, los 30 barcos de Cantabria enrolados a la anchoa habrán consumido la totalidad de las 8.300 toneladas de cuota, a juicio de Valle, «una buena cantidad de pesca».

En relación al bonito, el presidente de la federación cántabra de pescadores barrunta que, al igual que ocurrió el año pasado, haya excedente al final de la temporada y se capturen el 64 por ciento del total, es decir, unos 18 millones de kilos.

En la otra cara de la moneda se sitúa la flota artesanal de cacea, que se ha visto limitada por las nuevas normativas de distancia de pesca y porque el género no se ha acercado a la costa y todo ello se ha unido a una costera de verdel «inexistente»