Sevilla, (EFE).- Cientos de personas han hecho cola desde las cinco de la madrugada para besar la mano de la imagen de la Esperanza Macarena de Sevilla, un acto que, en el día de su onomástica, recuerda este año el realizado en la misma fecha de 2025, que dio inicio a una práctica devocional en las dolorosas que con el tiempo se convertiría en modelo de referencia.
La imagen se ha colocado a la altura de las personas que han ido pasando delante de ella, en una cita que no ha estado exenta de polémica, ya que el encargado de organizarlo en la hermandad, el prioste, Miguel González, se negó a hacerlo en los términos que tenía pensados la junta directiva de Fernando Fernández Cabezuelo, que tomó posesión el pasado sábado, y ha habido que buscar a otra persona para organizarlo.
Aunque González pertenecía a la candidatura que ganó las elecciones en la hermandad, el pasado sábado no llegó a jurar el cargo, a lo que Fernández Cabezuelo ha restado importancia esta mañana ante los medios de comunicación: «este señor no quería montar el besamano que nosotros le habíamos puesto en nuestro proyecto de candidatura y quería ir un poco de por libre».
Ha añadido que, como hermano mayor, intentó «que se amoldara a cómo hoy en día funcionan las hermandades en el año 2025, pero él no quiso y prefirió irse».
Altar efímero de 1925
Salvado este problema, la hermandad ha podido organizar el besamanos que recrea el primero que protagonizó la Esperanza Macarena, cuando la hermandad «quiso acercar la imagen a los hermanos», algo que formaba parte de la candidatura del nuevo hermano mayor, por lo que cobró fuerza «hacer una recreación de ese primer besamanos de la Santísima Virgen», lo que se ha podido realizar basándose en fotografías de la época.
La hermandad ha recordado que las crónicas de la época relatan que, a partir de las 20:00 horas, la afluencia fue tan multitudinaria que hubo de ordenarse el cierre del templo, desistiendo finalmente ante la presencia de más de 1.000 personas en las puertas.
Ahora, se ha desarrollado un minucioso trabajo de documentación que ha permitido reinterpretar el altar efímero de 1925, emulando la disposición original de los elementos que conformaban aquel aparato de cultos, mediante piezas propias de la Hermandad y cesiones de otras corporaciones.
El conjunto cuenta con más de 40 puntos de luz que configuran el marco en torno a la virgen, en un acto que rinde también homenaje al prioste de la época, Juan Manuel Rodríguez Ojeda, autor del «manto camaronero» que luce la imagen, realizado hace 125 años. EFE