Fermín Cabanillas I Sevilla, (EFE).- La directora del Cartuja Center Cite, el mayor teatro de la provincia de Sevilla, Macarena Osorno, se ha mostrado muy satisfecha con el trabajo que se hace tanto en su propio teatro como en la capital andaluza para programar grandes musicales, lo que hace que Sevilla ya acoja producciones de este estilo de forma habitual.
Lo ha explicado en una entrevista con EFE, en la que ha hecho balance de los tres años que lleva en el cargo, para señalar que se ha cambiado la dinámica en torno a los musicales, ya que “antes, para ver un musical había que ir a Madrid”, pero ahora se pueden ver en la ciudad, y “esto beneficia no solamente a Sevilla y su provincia, sino al final a toda Andalucía”.
El Cartuja Center tiene programados para 2026 ‘El Fantasma de la Ópera’ y ‘Tootsie’, y se está apostando “ahora mismo por ser líderes musicales para el año que viene”, en conseguir ser una alternativa a los espectáculos que se programan durante meses en Madrid, pero siempre teniendo en cuenta que en su teatro se apuesta “por la versatilidad del espacio y la diversidad de la programación”.
Y no es sencillo, porque el teatro sevillano ya tiene cerrada su programación para 2026, e incluso se está pensando ya en celebrar 2028, cuando cumplirá su décimo aniversario.
Las cifras son llamativas, ya que programa cerca de 400 eventos anuales —entre conciertos, congresos y todo tipo de actividades y eventos— con casi 300 de ellos celebrados en su sala principal y una ocupación media superior al 95 %. En septiembre acogió un evento especial de los Latin Grammy, que será emitido este jueves en Canal Sur, o ha sido sede de la XXII edición del Festival Internacional de Cine de Sevilla.
Todo empieza con el proceso de venta
Macarena Osorno resume cómo es el trabajo para que todo circule a la perfección en el teatro: “Se empieza con la contratación artística, cuando se negocian las condiciones de explotación del espectáculo”, y se estudian todos los recursos del departamento de producción con la compañía «para ver qué tipo de montaje conlleva”.
A partir de ahí, se analiza qué aforo se necesitará, “desde un concierto de música clásica para 2.000 personas en butaca”, o el previsto de Milo J., “que va a ser un concierto en pista para 3.500”, y todo conlleva “una serie de movimientos estructurales del espacio que cambian totalmente la escenografía”.
La magia la consigue el departamento técnico, liderado por el jefe técnico del espacio, “que es el que lleva la coordinación técnica entre ambas compañías”, entre su montaje y el del teatro. Con todo, asegura que nunca se ha dado el caso de que el Cartuja Center no cumpla con las necesidades de una compañía, y que “algunos se quedan totalmente sorprendidos, porque en cuestión de día y medio se hace un montaje que en otros teatros se hace en un plazo de cuatro días”.
Quizá uno de los ejemplos más llamativos fue ‘Cantando bajo la lluvia’, que exigía reproducir en el escenario del teatro agua real de lluvia al final del primer acto, y se consiguió. El equipo de trabajo hizo posible que 15 minutos después, cuando se reanudó la representación, todo estuviese completamente seco.
Aumento de plantilla y programación
Recuerda la directora del teatro que, cuando entró en el cargo en el otoño de 2022, eran 10 los trabajadores de plantilla, y ahora llega a 45. Durante el año, el movimiento del espacio genera unos 500 empleos de distintos tipos.
Y todo con la emoción de cada proyecto que se programa, que muchas veces son una incógnita cómo funcionarán: “Si a los diez minutos de sacar las entradas a la venta se han vendido 1.500, sabemos que será un éxito”. Recuerda, entre sus experiencias más sorpresivas, que, nada más llegar, programó un combate de boxeo, que lleno totalmente el patio de butacas.
El recinto, que abarca más de 33.000 metros cuadrados, se completa , además del auditorio principal, con otro con capacidad para albergar hasta 650 personas, además de salas polivalentes, estudios de grabación, salas de ensayo, zonas VIP, espacios de «coworking» y un aparcamiento propio. EFE