Salvador Ruiz I Málaga, (EFE).- ‘La Desbandá’, huida de al menos 120.000 personas en la Guerra Civil por la carretera de Málaga a Almería, miles de ellas bombardeadas por el ejército sublevado, aguarda -89 años después- una mayor reparación para sus víctimas y más investigación histórica.
Hace un año el Gobierno central declaró oficialmente tal episodio como lugar de memoria democrática en reconocimiento a las miles de víctimas. Mayor reparación demanda quien, por un hallazgo casual en su investigación sobre otro asunto, sacó «del olvido» esta tragedia de la huida desde el 7 de febrero de 1937 por la que llaman «carretera de la muerte», la N-340.
Iban hacia Almería, reducto aún republicano, ante la inminente ocupación de Málaga por tropas franquistas. A los que salieron inicialmente se unieron más hasta alcanzar entre 200.000 y 300.000.
El filólogo y profesor de instituto Jesús Majada (Riolobos, Cáceres; 1950) estuvo «dos años de despacho en despacho» explicando aquel hecho, «pero nadie se interesó». Hasta que la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga montaron en 2004 una exposición en Málaga y publicaron un libro-catálogo del que él fue autor.
‘Crimen de la carretera Málaga-Almería’
Previamente, el médico canadiense Norman Bethune, que estuvo en España, escribió el libro ‘El crimen de la carretera Málaga-Almería’ con 26 fotografías de esa huida. Y suscitó el interés de Majada: «Un personaje en Canadá, ejemplo de solidaridad y, sobre todo, en China».
«Las únicas fotografías de la huida fueron hechas por un miembro del equipo de este médico, que formó en España el Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre. Vino a ayudar a la República y, cuando supo que en Málaga iba a haber una gran batalla, cogió su ambulancia y llegó a Almería», ha explicado a EFE en una entrevista.
«Le dijeron que Málaga había caído, pero siguió y se encontró con la riada de gente. Bethune fue el primero que ayudó a los malagueños que huían, sin sus fotos esta historia no habría salido a la luz», destaca.
Se publicaron más de 30 libros y documentales de este éxodo y se organizaron exposiciones: «Hay mucho trabajo de memoria y una marcha cada año desde Málaga a Almería en febrero», recuerda quien además escribió en 2006, junto a Fernando Bueno, el libro ‘Carretera Málaga-Almería (febrero 1937)’.
Reticencias ante el episodio
Quedan pocos supervivientes, muy ancianos. Cree que habría que incidir en la reparación moral que demandan las víctimas, lo que considera que «en parte se ha conseguido». Dice que en el caso de Málaga está «bastante bien», mientras que en otros lugares ve «muchas reticencias».
«La carretera está pespunteada de lugares de memoria, de monumentos significativos», ha añadido en referencia a lo que se califica oficialmente como «uno de los episodios más cruentos» de la Guerra.

Explica que de Málaga no solo salieron malagueños, sino gente que huyó antes y se refugió en esta ciudad porque era la única capital andaluza, aparte de Almería, en poder republicano. Procedían del Campo de Gibraltar, provincia de Sevilla y norte de la provincia de Málaga; durante diciembre de 1936 y enero fueron llegando a Málaga y «malvivían en iglesias, en la Catedral».
Miles de hambrientos
Jesús Majada recuerda que la llegada a Almería «fue terrible para la ciudad. Miles de personas hambrientas, sucias, heridas, enfermas se acomodaban donde podían, en portales de casas, escaleras» y «se producían casos de violencia porque buscaban comida como sea».
El gobernador civil almeriense escribió al Gobierno republicano y dijo que «habían llegado a Almería tantas personas como había en la ciudad. En pocos días se ha doblado el número de 60.000».
En el éxodo les atacaron aviones y barcos y «muchísimas personas tuvieron que volver atrás porque no podían seguir un ritmo rápido, dado que el Ejército italiano los seguía. Otras se desviaron por La Alpujarra». Calcula que llegaron 60.000 y que «40.000 volvieron o murieron», algunos ahogados al cruzar el río Guadalfeo o suicidados.
«La muerte venía detrás»
Aunque se cuantifica entre 3.000 y 5.000 los fallecidos, cree que saber cuántos murieron «es imposible» dado que «nadie podía quedarse a recogerlos ni a enterrarlos porque la muerte venía detrás».
Considera que aún podrían encontrarse más fotos del episodio, imágenes aéreas de la Legión Cóndor que atacó a los fugitivos: «Hay que buscar en Alemania o Estados Unidos porque los norteamericanos tras ganar la Segunda Guerra Mundial se llevaron gran parte de la documentación».
Majada escribió una treintena de libros de variada temática, en 2019 ‘Las fotografías de La Desbandá’. EFE