Málaga, (EFE).- El laboratorio PLAT (Picto Lumínica Audio Táctil), donde el cineasta José Val del Omar vivió en sus últimos años, experimentó con la imagen y el sonido y creó lo que se ha calificado como «poesía visual» renace ahora en Málaga, donde se ha recreado con un millar de elementos originales.
Se trata de un préstamo del Centro de Arte Reina Sofía, depositario de estos fondos, que aprovecha una remodelación del espacio dedicado a Val del Omar para trasladarse al museo MUCAC La Coracha, donde se inaugura este miércoles la exposición a las puertas del 29 Festival de Málaga, aunque permanecerá en esta ciudad hasta el 24 de mayo.
Piluca Baquero, directora del Archivo Val del Omar, ha resaltado la importancia para esta institución que tiene esta muestra, porque permite «que el laboratorio PLAT salga del Reina Sofía, en cuya exposición permanente ha estado desde 2009».
Según Baquero, sobrina nieta del cineasta granadino, está «reconocido en el arte contemporáneo, pero todavía no en el mundo del cine, y por eso es tan importante que esta exposición coincida con el Festival de Málaga».
La obra de Val del Omar es «muy extensa», ya que comienza en los años 20 del pasado siglo, y en las Misiones Pedagógicas de la República «se forja como cineasta», con la realización de más de cuarenta documentales, desaparecidos en su mayoría, y 9.000 fotografías.
Sinfonía a la Alhambra
«Después de la Guerra Civil, empieza a experimentar, funda un laboratorio de efectos especiales y empieza su preocupación por el sonido», según Baquero, que ha resaltado que en Val del Omar «no se puede separar la parte de inventor de la de poeta, creador y artista».

En Málaga se podrá contemplar su ‘Tríptico elemental de España’, cuya primera parte es ‘Aguaespejo granadino’ (1953-1955), «una película que es casi una sinfonía a la Alhambra, y en la que quiere probar el sonido diafónico, que forma parte de la narración».
La segunda es ‘Fuego en Castilla. Táctil-Visión del páramo del espanto’ (1958-1960) en la que, «con esa táctil-visión, consigue casi el cine en relieve, porque las esculturas cobran vida y se mueven por un efecto óptico», por lo que se considera la obra cumbre» de su carrera», ha apuntado la directora del Archivo.
Por último, ‘Acariño galaico’ empezó a rodarse en 1961 pero no llegó a ser terminada por Val del Omar, quien «pasó el resto de su vida planificando cómo terminarla», y solo fue completada en 1995 por Javier Codesal a partir del montaje y sonorización que el cineasta granadino había dejado perfilados antes de su muerte.
«Cuando Val del Omar se instala en este laboratorio, al que también se le ha llamado ‘jardín de las máquinas’, vive la mejor etapa de su vida como creador, y con el PLAT quiere trascender el cine, tocarlo y olerlo», señala Baquero. EFE










