Sevilla (EFE).- Aproximadamente el 40 % de los afectados por glaucoma en Andalucía, unas 76.885 personas, pueden padecerlo sin saberlo, según ha advertido este martes la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares (AGAF), que ha subrayado que en los primeros estadios la enfermedad avanza sin síntomas y el diagnóstico llega cuando la pérdida de visión ya es considerable.
En Andalucía se calcula que alrededor de 192.000 personas padecen glaucoma, especialmente el tipo más frecuente, el de ángulo abierto, según ha informado la AGAF este martes en un comunicado con motivo de la celebración el próximo jueves del día mundial del glaucoma.
La asociación ha indicado que este grupo de enfermedades oculares provoca un daño «progresivo e irreversible» del nervio óptico y, en la actualidad, es una de las principales causas de ceguera en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Diagnóstico precoz
Por ello ha llamado la atención sobre la importancia del diagnóstico precoz y el impacto que esta enfermedad puede tener en la autonomía y la calidad de vida de quienes la padecen.
Desde la asociación también han reiterado su petición de que el glaucoma sea reconocido como una enfermedad neurodegenerativa, ya que el daño que provoca afecta directamente a las células nerviosas de la retina y al nervio óptico.
«Este reconocimiento permitiría impulsar nuevas líneas de investigación centradas en la regeneración de las células neuronales del ojo, lo que podría abrir la puerta en el futuro a tratamientos capaces de recuperar parte de la visión perdida», ha asegurado Joaquín Carratalá, presidente de AGAF.
Sevilla a la cabeza
Por provincias se estima que en Sevilla hay 43.881 personas diagnosticadas con glaucoma, mientras 17.552 no saben que lo sufren; en Málaga serían 39.712 y 15.885 que lo desconocen; en Cádiz 27.853 frente a 11.084; en Granada 21.000 y 8.400; en Almería 17.204 y 6.882; en Córdoba 16.951 y 6.780; Jaén 13.615 y 5.446, y en Huelva 11.920 y 4.768.
La AGAF ha indicado que aunque no tiene cura, los tratamientos actuales —basados principalmente en colirios, procedimientos con láser o intervenciones quirúrgicas— permiten frenar su progresión en muchos casos si se detecta a tiempo y si se mantiene una adecuada adherencia al tratamiento.
Por ello consideran fundamental realizarse revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente a partir de los 45 años, edad en la que aumenta el riesgo de desarrollar esta enfermedad. EFE










