emigrantes retornados
El presidente de la Federación Andaluza de Emigrantes y Retornados (FAER), Mario Alonso Barrera, en su despacho en las oficinas en la sede de UGT en Sevilla. EFE/Diego Márquez

Los emigrantes retornados piden «acabar con los estereotipos» en torno a las migraciones

Diego Márquez I Sevilla, (EFE).- La Federación Andaluza de Emigrantes y Retornados (FAER) ha abogado por «acabar con los estereotipos» que afectan a quienes se marchan fuera de España buscando trabajo o nuevas perspectivas profesionales, desde la solidaridad además con los inmigrantes que buscan una «mejoría» en sus vidas.

En una entrevista con EFE, el presidente de la FAER, Mario Alonso Barrera, ha explicado que los movimientos migratorios conforman «una cadena» porque «entran o salen personas» según las necesidades sociolaborales del mundo.

Compuesta por ocho asociaciones provinciales -con dos en Cádiz y una más en vías de constituirse en Córdoba-, la FAER, que trabaja con profesionales y con voluntarios, también presta asesoría a inmigrantes, a los que deriva a los servicios de atención correspondientes.

Movimientos migratorios

«El que viene de fuera también tiene sus necesidades sociolaborales, como las tiene cualquier español que retorne», y hay «mucha información que brindarles», ha detallado Barrera.

En relación con la proliferación de discursos rechazando la inmigración tanto en el ámbito nacional como internacional, opina que es «negativo», si bien matiza que no puede hablar en nombre de todo el colectivo de emigrantes y retornados.

«Nosotros hemos sufrido en nuestras carnes y seguimos sufriendo. Somos inmigrantes en los países de acogida», ya sea en Europa, Sudamérica, África u otros puntos del mundo, ha explicado Barrera, quien ha agregado que, en una u otra dirección, «los movimientos migratorios se producen por cuestiones económicas» pero que también pueden ser sociales o políticas.

«Existen ahora, han existido y seguirán existiendo», ha añadido el presidente de la FAER, para quien hay paralelismos entre quienes viajaban o viajan desde Andalucía y quienes llegan como inmigrantes a la comunidad autónoma, como pueden ser el desconocimiento del idioma o la falta de preparación o de documentación.

Ha recordado en este punto la historia de quienes salían hacia Francia o Suiza como turistas cuando en realidad «iban buscándose la vida».

Hoy en día, hay estereotipos que a su parecer hay que «derribar», como son los relativos a los cientos de jóvenes y «no tan jóvenes» que pasan por las oficinas de las asociaciones de la FAER, «padres de familia que con 40 o 50 años deciden emigrar porque se han quedado en desempleo o lo que fuere y necesitan recursos económicos y salen fuera».

Así, no todo el que sale en el siglo XXI desde Andalucía o el resto de España se tratan de jóvenes licenciados o técnicos que emigran porque buscan perspectivas profesionales que no tienen donde se han formado, apunta.

Los orígenes de las asociaciones de la FAER

A veces son familiares de aquellos españoles que, en los años 70 y 80 del siglo pasado, con la crisis del petróleo, empezaron a retornar de Centroeuropa.

A ellos, al principio en pisos particulares y sin la profesionalización de ahora, se les empezó a prestar ayuda para el cobro de sus jubilaciones tramitadas en el extranjero. «Hoy día atendemos a todo lo que es la unidad familiar», incluyendo a varias generaciones, explica el presidente de la FAER.

«El retorno es una segunda emigración» en tanto la persona que vuelve ha «perdido muchos vínculos», añade el responsable de una federación cuyas entidades siguen aumentando en número de familias asociadas -hoy en torno a las 43.000- y atienden entre 60.000 y 70.000 consultas cada año.

Como pusieron de manifiesto en su último Encuentro Regional de Andaluces Emigrantes y Retornados en Baeza (Jaén) el pasado diciembre, son consultas en relación con cuestiones relacionadas con pensiones, traducciones de documentación, certificados de vida laboral en otros países, asesoramiento jurídico y asistencia en trámites burocráticos. EFE