Joselito torero
Imagen del monumento a Joselito el Gallo, en su localidad natal, Gelves (Sevilla), inaugurado en 1964. EFE/Fermín Cabanillas

Joselito, el torero adelantado a su tiempo que llevaba las obras sociales en la sangre

Fermín Cabanillas I Gelves (Sevilla), (EFE).- Este viernes se cumplen 131 años del nacimiento en Gelves (Sevilla) de Joselito el Gallo, un torero corneado mortalmente en 1920, que en su pueblo se reivindica como mucho más que un matador de toros, ya que fue un gran promotor de obras sociales y junto a su cuñado, Ignacio Sánchez Mejías, un gran defensor de la cultura en todos sus ámbitos.

Quiso el destino que ‘Bailaor’, el toro que le quitó la vida en Talavera de la Reina, lo hiciese también en mayo, el día 20, con solo 25 años, de modo que este mes es para este pueblo sevillano, de casi 11.000 habitantes y a tiro de piedra de la capital, la excusa perfecta para reivindicar a uno de sus vecinos más ilustres.

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Aunque, curiosamente, la figura de Joselito se reivindica en Gelves muy por encima de lo que hizo que fuera mundialmente famoso, ya que se le recuerda “como alguien que fue mucho más que un matador de toros”, pues “promovió obras sociales y fue un amante de la cultura”.

«Era consciente del mundo en el que vivía»

Lo explica a EFE la delegada municipal de Turismo y Desarrollo Local, Isabel García Cardoso, que tiene claro que el diestro era “un adelantado a su tiempo, alguien que no se quedaba solo en su profesión, sino que era consciente del mundo en el que vivía”, con detalles como que fue el primer torero en desplazarse en tren con su cuadrilla, “y no en coche o en una furgoneta, para así hacerle más cómodo a su equipo los viajes”.

Un paseo por el pueblo nos lleva a algunos de los rincones relacionados con el diestro, como su casa natal, donde vino al mundo a las 11 de la mañana del 8 de mayo de 1895, antes llamada ‘Huerta del Algarrobo’ y hoy día el número 2 de la calle De la Fuente, donde una placa recuerda la efeméride a vecinos y visitantes.

Un paseo de cinco minutos desde esa casa lleva hasta la Plaza Joselito el Gallo, donde se puede ver el monumento al torero, obra de Lorenzo Coullaut e inaugurado el el 26 de abril de 1964, con el diestro “en postura altiva y victoriosa tras haber finalizado la faena, mientras el toro aparece en el suelo con las extremidades suspendidas y herido de muerte”.

Entre quienes estuvieron aquel día en la inauguración destaca María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, Duquesa de Alba, que nueve años antes había sido nombrada condesa de Gelves, un título nobiliario español creado en 1515 por Carlos V para Jorge Alberto de Portugal y Melo.

El torero que regalaba la carne del toro

La delegada municipal Isabel García es, por cierto, guía turística oficial, de modo que explica con criterio la intrahistoria del torero, “al que le preocupaba que todo el mundo tuviera al menos comida en su mesa”, por lo que las orejas que conseguía en el ruedo “las lanzaba al público, y quien la cogía tenía derecho a tener gratis la carne del toro que quisiera, y eso arreglaba la economía de una casa modesta para varios días”.

Precisamente para garantizar que los toros fueran accesibles a todas las economías, fue el promotor de la construcción de la desaparecida plaza de toros Monumental de Sevilla, inaugurada el 6 de junio de 1918 y con capacidad para unas 24.000 personas, 10.000 más que la Maestranza, lo que permitía tener entradas más baratas. La plaza sufría, al parecer, problemas estructurales, y cerró en 1921, para su derribo el 9 de abril de 1930.

“Así era la personalidad de Joselito”, enfatiza Isabel García, que recuerda que le regaló a la Esperanza Macarena las “mariquillas” que luce en su pecho, y las mismas, pero como pendientes con esmeraldas, fueron también a la Virgen de Gracia, la patrona de su pueblo.

Compró la finca de Pino Montano, en Sevilla, que luego pasó a su cuñado, Ignacio Sánchez Mejías, y allí nació la Generación del 27, “y por todo eso y más, Sevilla se paralizó para su entierro, la Macarena se vistió de luto y sigue siendo un personaje icónico mucho más allá de la espada y el capote”. EFE