Sevilla, (EFE).- El Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla ha realizado el primer trasplante intestinal en Andalucía en una paciente que llevaba 14 años sin poder comer por sí misma y con alimentación parenteral domiciliaria, cuya situación llegó a ser «crítica» semanas antes de que llegara la donación.
La intervención, que se realiza el pasado 27 de abril, incluyó trasplante de intestino grueso, delgado y parte de la pared abdominal, y ha permitido que Concha Muñoz, de 57 años y enferma desde que nació, esté en su casa desde 17 días después y alimentándose ya de forma normal por vía oral, lo que para ella supone «todo un sueño».
Parte de los más de 50 profesionales médicos y facultativos que han participado en todo el proceso han presentado este martes los detalles del procedimiento junto a la paciente y el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias en funciones, Antonio Sanz.
El doctor Javier Padillo, director de Área de Cirugía General del Virgen del Rocío, ha subrayado el «nivel de complejidad extrema» de la intervención, que cuenta con un índice de rechazo «altísimo» que provoca también en un porcentaje muy elevado que en ocasiones haya que extraer el órgano de manera inmediata.
Trasplante similar en España
Ha precisado que en España este trasplante se ha realizado en el Hospital Vall d’e Hebrón de Barcelona y actualmente en el Hospital 12 de Octubre de Madrid y en el de La Paz si se trata de un caso infantil, y que incluso en todo el mundo existen solo 55 centros que lo realicen porque precisa «una estructura técnica muy potente».
«Hemos pasado años entrenando», ha dicho el doctor Padillo, que ha detallado que este órgano contiene una gran cantidad de tejido linfoide vinculado al sistema inmunitario de la persona, lo que provoca que el rechazo y la posibilidad de infección sean más frecuentes que en otros trasplantes de órganos sólidos.
En este caso se da la singularidad además de que Concha es «una paciente muy menudita», lo que añadía un «plus» de dificultad a la hora de encontrar un donante adecuado y provocó que hubiera que descartar múltiples ofrecimientos para garantizar la compatibilidad del órgano.
Después de tantos años de nutrición parenteral domiciliaria, con un catéter central que «tiene que cuidarse» -para lo cual pacientes y familiares se convierten en ‘cuasi enfermeros’, según los doctores- se habían ido «gastando accesos vasculares».
«Al tener un intestino muy adelgazado, con una lesión tremenda, llegaban infecciones que procedían del intestino y colonizaban el catéter», han explicado, con lo cual en la última fase se le colocaban en las piernas y prácticamente no podía andar, por lo que la paciente llegó a plantearse renunciar a ese tipo de alimentación.
Candidata idónea
Ahora Concha presume de «no haber tirado la toalla nunca» y de haberse convencido de «aguantar hasta que llegara» el trasplante, del que le hablaron hace 14 años, cuando supo que era la candidata idónea porque «no quería malvivir con una máquina toda la vida».
Explica que ha vivido siempre «con muchísimas limitaciones» y que mientras su familia comía se iba a la calle o se ponía a limpiar para no sentarse con ellos. «Ni en mis mejores sueños pensaba en ser una mujer totalmente renovada, sentada comiendo en una mesa, todo es nuevo para mí», confiesa.
Explica que nació ya con problemas intestinales y que de niña a su madre le decían que comiera solo «arroz y plátano», y que su situación empeoró además cuando se quedó embarazada. Ahora asegura que su hijo le dice que «se le hace raro verme comer».
Lo primero que tomó tras la intervención, ha contado, fue una gelatina que le supo «a gloria», y ahora, poco más de un mes después, disfruta ya «hasta de una hamburguesa, con una satisfacción que es lo más», insiste.
Alta complejidad
Concha, sanitaria también de profesión, se deshace en elogios hacia el equipo médico: «Me han dado la vida, no puedo decir más que gracias por esta oportunidad que es volver a vivir», asegura la paciente, que espera servir de ejemplo a quienes puedan estar como ella y les pide que «no se rindan».
Por su parte, Sanz ha calificado la intervención como «hito» y ha destacado que sirva para «situar a Andalucía en el mapa de los programas de trasplante intestinal de alta complejidad».
En el marco del Día Nacional del Donante que se celebra ese miércoles, Sanz ha agradecido la «generosidad» de los andaluces, con un total de 202 donantes de órganos y 185 de tejidos en los primeros cinco meses del año. EFE







