Granada (EFE).- La emblemática estatua de Carlos V que desde 1948 preside la plaza de la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, cuya fundación impulsó el emperador en 1531, luce desde este martes el brazo y la espada que perdió hace casi dos décadas.
En el proceso de restauración de la estatua, considerada una de las obras con mayor significado histórico del patrimonio escultórico urbano de la ciudad, además de haberse recuperado la imagen completa del monarca mediante la reintegración del brazo y la espada, también se ha realizado un profundo proceso de limpieza y conservación preventiva de la obra frente al deterioro ambiental y los actos vandálicos.
Conservación preventiva
La actuación desarrollada por el Servicio de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento y dirigida por la restauradora Carmen Tienza se ha basado en criterios de mínima intervención, máximo respeto a los materiales originales y conservación preventiva.
Según ha explicado durante la presentación de la restauración la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, los trabajos han incluido la limpieza manual y mecánico-química de la piedra, la eliminación de depósitos de suciedad y biodeterioro y la consolidación de zonas frágiles.
También, el sellado de grietas y juntas, la reintegración de los nuevos elementos escultóricos mediante sistemas de anclaje reversibles y la aplicación de tratamientos hidrofugantes y de protección antigrafiti para reforzar su conservación futura, ya que es uno de los mayores problemas de conservación que históricamente ha tenido esta obra.
«Hoy devolvemos a Granada una de sus imágenes más reconocibles y cargadas de significado histórico en todo su esplendor. Recuperar esta escultura es recuperar una parte de nuestra memoria colectiva, de nuestra identidad y del legado que Carlos V dejó en la ciudad», ha subrayado Carazo.
Piedra caliza labrada
El escultor Emiliano Barral la realizó en piedra caliza labrada como réplica de la obra original de Pompeo Leoni conservada en el Museo del Prado.
Instalada en la Plaza de la Universidad en 1948, representa a Carlos V a tamaño natural, revestido con armadura y portando espada, constituyéndose desde entonces en uno de los referentes patrimoniales más reconocibles del centro histórico de Granada.
Junto a esta se realizó otra copia en bronce para el patio del Palacio de Carlos V que fue encargada por el Patronato de la Alhambra y que permaneció allí hasta su traslado al Hospital Real.
La restauración de la escultura coincide con la conmemoración del V centenario de la estancia del emperador y de la emperatriz Isabel de Portugal en Granada, una efeméride que recuerda la estrecha relación que Carlos V mantuvo con la ciudad. EFE









