Mercedes Martínez | Córdoba (EFE).- Pepe Cabello ha vivido su tercer ascenso con el Real Jaén, esta vez a Primera RFEF, y, como en los anteriores, solo pisó el césped para festejar el logro, ya que su trabajo se desarrolla en el vestuario, no es técnico, táctico o físico, sino mental, porque a eso se dedica, a entrenar la mente para alcanzar objetivos.
«Pepe, si nos metemos en ‘play off’, ¿te vienes?». La llamada del director general del Real Jaén, Fran Anera, le pilló en México, donde reside. Lograr un ‘hat-trick’ de ascensos con los jiennenses y su vinculación con el club le hizo no dudar.
Pepe Cabello (Córdoba, 1970) participó en el ascenso a Segunda RFEF la pasada temporada y en el que llevó al equipo a Segunda División en 2013. No le gusta ni el calificativo que le ha puesto la afición, el talismán de los ascensos, ni que le digan que tiene más ascensos que muchos futbolistas en toda su carrera.
«No creo en los talismanes, los milagros existen y podemos construirlos a base de trabajar duro y bien» y, además, es normal, a su juicio, que «tenga más ascensos que muchos profesionales del fútbol».

Profesor de coaching
Director y profesor del Máster de Coaching e Inteligencia Emocional, un título propio de 1.500 horas del Instituto de Posgrados de CEU San Pablo Andalucía, tenía por delante dos eliminatorias para acompañar al Real Jaén a la tercera categoría del fútbol español.
Ambas en condiciones desfavorables porque la normativa federativa prima a quien queda por encima en la temporada regular, que no era el caso de los jiennenses.
Para la primera eliminatoria, Cabello repitió una práctica que había resultado la temporada pasada, ‘Breaking Arrow’. Trata de romper una flecha de arco apoyando su punta en la garganta del jugador.
El objetivo se complicó con una derrota en el Estadio de La Victoria con el Deportivo Alavés por 1-2. Esto obligaba a ganar por dos goles en el partido de vuelta. «La línea de trabajo que había comenzado no era la ideal, había que hacer un reajuste en el proceso de sesiones con los jugadores», ha comentado Cabello en una entrevista con EFE.
Las maldiciones del inconsciente
«Además, tras el primer partido perdido en casa, había dos maldiciones que pesaban mucho en el inconsciente del equipo», rememora.
La primera era que «el Real Jaén no ganaba a un filial en una eliminatoria desde hacía 100 años» y la otra «era que el Alavés nunca había perdido con dos goles de diferencia en su casa».
«Pues hicieron lo que tenían que hacer, ganar al Alavés por dos goles de diferencia (0-2, en la prórroga) y el poder de la fe cayó en manos de los jugadores», afirma.
Para la eliminatoria final tocó el Atlético Baleares, «el que nadie quería, el que todos daban por favorito porque estaban acostumbrados a estas situaciones y era un equipo duro». Con un conjunto competitivo y unido como el Real Jaén «sólo tuvimos que modificar la frecuencia del equipo y hacer que ese ente llamado equipo surgiera».
‘Estado de Flow’
Pasó entonces a unas sesiones de activación de la glándula Thymo para entrar en lo que Mihaly Csikszentmihalyi describió como ‘estado de Flow’. Meditaciones, música de Mozart, entrar en un estado consciente de agradecimiento constante, relejarse, reír, abrazarse, agarrarse de las manos en círculo y sentir la energía del compañero, relata.
Esta vez se ganó en La Victoria (2-1), pero un gol en contra obligaba o a empatar a cero o a vencer en el Estadio Balear si el Atlético marcaba. En la vuelta, un gol en el descuento mandó el partido a la prórroga y de nuevo en el tiempo extra los jiennenses ganaron el partido (1-2). Esta vez le daba el ascenso a Primera RFEF.
Antes de salir al césped en Palma de Mallorca, «jugadores y técnicos estábamos haciendo lo que yo llamo ‘el túnel de la confianza ciega’, donde un jugador se deja caer sobre las manos de los demás y lo van desplazando por un pasillo humano, la persona solo siente las manos de los compañeros y en silencio solo recibe palabras positivas». EFE









