Fermín Cabanillas | Benacazón (Sevilla) (EFE).- El artista sevillano Rafael Laureano ha creado en su estudio de Benacazón la serie Damas Orantes, que reinterpreta las antiguas imágenes marianas protectoras de los barcos andaluces al fusionarlas con iconos contemporáneos como Buzz Lightyear, Minnie Mouse, Gambrinus o Ronald McDonald, y plantea un diálogo entre devoción, cultura de masas y símbolos globales.
En su estudio de la localidad sevillana de Benacazón ha sacado a relucir toda su imaginación para crear la serie ‘Damas Orantes’, que tiene su origen conceptual en las esculturas marianas que acompañaban a las embarcaciones españolas, especialmente andaluzas, durante los siglos XV, XVI y XVII.
Recuerda el artista que, en muchas ocasiones, se trataba de imágenes “vicarias”, de modo que eran una representación secundaria que sustituía o hacía las veces de otra imagen principal de mayor devoción, y que era a las que se encomendaban los marineros cuando iniciaban unos largos viajes de los que no sabían si volverían a casa.
Un traslado al presente con nuevos aires
Partiendo de este referente histórico, Rafael Laureano traslada el concepto de aquellas antiguas imágenes protectoras al presente y crea una colección que “establece un diálogo entre dos momentos de la historia, el mundo que comenzaba a descubrirse y la sociedad actual”, que vive con una circulación “prácticamente inmediata y universal de símbolos, marcas, personajes e identidades”.
Y, puede que sea porque tenía seis años cuando se estrenó la primera película Toy Story, o puede que solo sea un nuevo capítulo del ánimo transgresor que cruza toda su obra, pero en una de las creaciones más llamativas de la serie ha tomado como punto de partida a uno de los personajes más reconocibles del imaginario contemporáneo, “que, desde su aparición, es un icono compartido por varias generaciones”.
Y lo ha creado con resina policromada, impresión 3D y esfera de metacrilato y sobre una peana de hierro, con unas medidas de 23x22x9 centímetros (alto, ancho y profundidad), y sobre una peana de algo más de medio metro de altura.
La obra “incorpora a la figura los códigos visuales que inmediatamente remiten al personaje”, explica el autor, que subraya que ha querido establecer un contraste deliberado “entre la solemnidad y frontalidad de la antigua imagen orante y una iconografía procedente del cine de animación, el juguete y la cultura de masas”.

Un navegante más, pero del espacio
Dice el artista que elegir a Buzz Lightyear es todo un paralelismo, ya que la identidad de la serie está relacionada con la exploración y la conquista de territorios desconocidos. «Y el océano de aquellos navegantes se transforma ahora en espacio exterior”, donde el personaje se mueve como pez en el agua.
Y todo en la colección tiene un significado, y por eso se han elegido iconos como Minnie Mouse, Gambrinus, Ronald McDonald o Anda, Luz. Esta última con la idea de lanzar la reflexión de si Andalucía tiene que cambiar el modelo productivo “para evitar ser solo una región exportadora de materias primas y receptora”. Este mensaje, por cierto, ha sido entendido rápidamente, y se han agotado sus existencias. Así se ha tenido que poner, no solo a reponerla, sino a crear otras nuevas que pronto verán la luz.
Sobre por qué ha elegido a Gambrinus, imagen de la icónica cerveza Cruzcampo, señala que pocas marcas como esta «despiertan tantas emociones y entusiasmo, y un fervor popular únicos», lo que conecta con «la pasión que muchas personas profesan por los iconos religiosos».
Laureano ha demostrado que el arte no tiene fronteras, y que en la mente de alguien con talento se puede conseguir cualquier cosa, y, sobre todo, que es posible viajar, gracias a sus creaciones, hasta el infinito, y más allá. EFE










