Santander (EFE).- La escritora Elena Medel afirma que no quiere renunciar ni prescindir del placer que le causa escribir para entregárselo a una inteligencia artificial que después se lo dé todo hecho.
«La escritura tiene un componente muy fuerte de disfrute. Hay una alegría esencial en el acto de escribir, en preguntarte qué quieres contar, cómo lo quieres contar… «, destaca.
Añade que le cuesta mucho pensar que pudiera prescindir de ese placer.
La poeta (Córdoba, 1985) ha impartido esta semana un taller de escritura autobiográfica como parte de la programación de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
En esta Universidad ha participado además en una conversación abierta al público sobre su obra.
«Llevamos tantísimos miles de años escribiendo, ya sea por escrito o contando historias de manera oral, que me parece que es bastante complicado que perdamos ese deseo de contar y de recibir lo que nos cuentan», defiende.
Para Medel, esa «amenaza que se cierne» sobre los que crean y escriben se ha repetido cada vez que ha habido un cambio tecnológico en muchos momentos de la humanidad.
Abrir intimidad
En estos momentos el acto y la voluntad de escuchar es «muy necesaria».
Y es «inevitable» vincularlo al acto de la escritura, porque no se escribe aislándose del mundo, sino en contacto con él, reflexiona esta autora.
Medel valora los espacios en los que se pone en práctica la escritura y la escucha, porque muchas veces supone «abrir la intimidad», algo que considera «un acto de generosidad».
También cree que la literatura aporta un espacio de reflexión y tiene tantas posibilidades como personas que lean o escriban, y reivindica la lectura y la escritura como un lugar para evadirse de los tiempos difíciles.
«La manera en la que yo estoy más acostumbrada a pensar es por escrito. Es mi lenguaje natural, más quizás que el hablado. Para mí el lenguaje va encontrando su forma», explica.
Escribir lo que se vive
La autora ha defendido la novela autobiográfica, si bien no es el formato que ella trabaja, para establecer relaciones con la realidad y con la propia experiencia.
Y cree en la memoria y en la vida privada como fuentes de inspiración para la escritura.
«Es inevitable que lo que vives se cuele en la escritura, tus opiniones, tus inquietudes, tus preocupaciones… Nadie escribe aislado del momento en el que vive y es inevitable que se vaya colando por los espacios que escribimos», opina.
Su taller de la UIMP defiende la escritura autobiográfica como lugar central de la literatura de hoy en día, explica, y atraviesa el resto de géneros «impregnando» los poemas, las novelas, los ensayos o las obras de teatro al margen del «yo». EFE










