Isabel Laguna | Cádiz (EFE).- El universo de Las Niñas de Cádiz, heredero de una ciudad que ha vivido tanto en sus 3.000 años de historia que ha interiorizado que el humor «es una obligación» para afrontar la vida y sus tragedias, inaugura mañana el Festival Iberoamericano de Teatro (FIT) con «La reina brava», en la que vuelven a convocar a la risa como «corte de mangas» a quienes intentan «inocular el miedo» a la sociedad.
«Hay un empeño bastante preocupante en mostrarnos noticias malas, en tenernos asustados, en amargarnos la vida. La risa es como un exorcismo, un arma, una respuesta rebelde y reivindicativa. Cuando te ríes se desactiva ese miedo que están intentado inocularnos», dice, en una entrevista con EFE Ana López Segovia, directora, autora y escritora de esta compañía de teatro gaditana que forma con Alejandra López y Rocío Segovia.
Un «Shakespeare cañí»
Con un nombre que es un homenaje explícito a las Puellae Gaditanae, las artistas que encandilaron con sus bailes eróticos a los salones del Imperio Romano, Las Niñas de Cádiz crecieron con el humor, los versos y la peculiar forma de ver la vida del carnaval de Cádiz.
Saltaron de la calle a los escenarios con «las Chirigóticas» y después se convirtieron en «Las Niñas de Cádiz», compañía con la que triunfan dando vueltas de tuerca locas a tragedias grecolatinas, como hicieron con «El viento es salvaje», Premio Max al Mejor Espectáculo Revelación 2020, o al teatro isabelino, como hacen en su último montaje, «La reina brava».
«Es sobrecogedor, las pasiones humanas están intactas, van en el ADN y eso es muy difícil de cambiar. Hemos dado pasos, a lo mejor somos un poquito más disimulados, pero el ser humano, para bien y para mal, no ha cambiado», afirma Ana López Segovia, licenciada en Filología Hispánica.
Por eso ellas ven en las tragedias reales contemporánea paralelismos con obras y personajes de la literatura clásica.
En el caso de «La reina brava» cuentan la historia de un magnicidio perpetrado por una madre y su hija, movidas por las ansias de venganza, el odio y el rencor, en una fábula protagonizada por personajes amorales dignos de Shakespeare.

Tras ver un documental
Una obra que idearon tras ver un documental sobre el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel carrasco, en 2014.
«Cuando lo vi dije: aquí tenemos un Shakespeare a la española. Y nos ha quedado un Shakeapeare cañí», cuenta Ana López Segovia.
El «olor» a teatro isabelino llega a la obra, además de por la mezcla de lo popular y lo culto y por a relación con el público, por el verso, en este caso el octosílabo.
«El verso potencia siempre el humor, tiene este ‘catapún’ que te permite salir de lo cotidiano, del realismo, dar ese salto a la imaginación, a la ensoñación, a la magia. Es un arma. Con el verso el público siente del tirón que está en el teatro», cuenta la autora teatral, alineada con el teatro español en verso, desde el del siglo de Oro al de Lorca y, por supuesto, al del romancero del carnaval gaditano, al que ella ha brindado personajes tan exitosos como el «La feminista blandengue».
El FIT, un festival que abrió la mirada de Las Niñas de Cádiz
«Es un honor para nosotras. Es el festival donde nos asomamos por primera vez al teatro cuando eramos muy niñas y vimos a compañías que venían de países como Brasil, Colombia o Uruguay con espectáculos que en nada se parecían a lo que habíamos visto. A mi me abrió la mirada», cuenta
Ana López Segovia cree que el teatro iberoamericano «sigue siendo un referente para el teatro español».
Para saber si Las Niñas de Cádiz volverán este febrero a las calles en el carnaval de Cádiz aún habrá que esperar: «ojalá me de lugar, cada año que lo consigo es un logro. Para mi es un reto sanador, porque me pone en contacto con una tradición literaria popular que me sirve para escribir y para no perder ese espíritu dionisiaco, festivo, lúdico que queremos trasladar siempre». EFE










