Salvador Fernández
El licenciado en Filosofía y escritor sevillano Salvador Fernández posa para EFE durante la entrevista con motivo de la publicación de su libro "Un mundo sin prodigios". EFE/ Fermín Cabanillas

Salvador Fernández, filósofo y escritor: “No se puede garantizar tener una vida feliz»

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Fermín Cabanillas I Sevilla, (EFE).- El licenciado en Filosofía y escritor sevillano Salvador Fernández profundiza en ‘Un mundo sin prodigios’ (Libros Indie’) en conceptos como la felicidad o el sentido de la vida y asegura que,por mucho que una persona lo busque “no se puede garantizar tener una vida feliz”.

Se trata, como ha explicado en una entrevista con EFE en su casa del barrio sevillano de Triana, de un ensayo en el que trata “de reflexionar humildemente acerca del sentido de la vida”, y que es fruto de su idea de responder a “la única pregunta, a lo único que hay que responder, ¿por qué estamos aquí?”.

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Y es una pregunta que se hace como fruto de su experiencia, pero también de la observación diaria de todo lo que rodea, cuando está “caminando, pensando y luego las ideas vienen, con lo que se tiene que estar pendiente de escuchar, y, cuando vienen las ideas, anotarlas”.

Temáticas diversas

Funcionario de carrera y hasta 2022 profesor de Secundaria, Salvador Fernández ha escrito hasta ahora ‘Camarón, la alegría y la pena’ (Reservoir Books, 2020), ‘Chavela la chamana’ (Temas de Hoy, 2022), ‘No future’ (Distrito 93, 2023) y ‘Huir’ (El loto azul, 2024), y ahora anima a abrir las páginas de ‘Un mundo sin prodigios’ para responder a preguntas existenciales que, sin embargo, no tienen una respuesta sencilla.

“¿Tiene sentido la vida?, La respuesta es no, no tenemos sentido, pero uno, cotidianamente va buscando pequeños sentidos, pequeños apoyos en los que basar su día a día”, afirma, al tiempo que dice que él no va a dar una respuesta a esa pregunta: “No soy nadie para eso”.

Por eso, es de los que apoyan que la felicidad no existe, sino los momentos felices, y se inclina más por defender que existe la alegría, “la emoción, existen momentos, momentos de dicha, pero una vida feliz…, no se puede garantizar”.

Un intento de pisar firme

La sinopsis del libro ya lo define: “es un ensayo literario, un intento de pisar firme, de tocar fondo, de apoyarnos en algo que parezca sólido y, levantando la cabeza, tomar aire y respirar. Solo así, si esto se consigue, pensar habrá merecido la pena”.

Su creador sostiene que ha partido de “un pesimismo mitocondrial” que le constituye, “arrancando de las ideas de fracaso, que es condición inevitable de lo humano, y de desencanto del mundo, que es la circunstancia en la que nos movemos”, de modo que trata “de alcanzar un momento positivo y escapar de las pasiones tristes”.

Y, en ese contexto, deja al libre albedrío de quien lea su libro las conclusiones que pueda sacar: “eso depende de cada uno, si la vida merece la pena o no, y es responsabilidad de cada cual encontrar ese sentido, no esperar que alguien te lo dé”.

Considera que es posible encontrar pequeños sentidos, pequeñas alegrías “que hacen que se pueda seguir hacia adelante, viviendo un día detrás de otro”, sentidos que se pueden buscar solos “solos o en compañía, son individuales y colectivos, pero es responsabilidad de cada uno alcanzarlos y descubrirlos”.

Salvador Fernández llama la atención sobre el concepto de “no preocuparse de lo que se puede solucionar”, y señala a “esa gente que anda por la vida preocupada”, lo que considera “absurdo,porque no hay que preocuparse tanto sino ocuparse de las cosas”.

El título del libro es toda una declaración de intenciones, al recoger una cita del filósofo griego de la escuela cínica Diógenes sobre pararse a pedir limosna delante de una estatua. “La estatua no le respondía, no le decía nada, y, cuando le preguntaban por qué lo hacía, él decía que era para acostumbrarse al rechazo, y vivir en un mundo sin prodigios”. EFE