La prisión de Boabdil

Luis Ortega I Lucena (Córdoba), (EFE).- En 1148, en plena invasión almohade en el sur de España, se erigió el Castillo del Moral, en la localidad cordobesa de Lucena. Lugar que casi tres siglos y medio después fue la prisión de Boabdil, el último rey nazarí que fue encarcelado tras una batalla decisiva para la conquista del Reino de Granada.

Previamente, entre los siglos IX y XII, el lugar ya era «centro neurálgico» de la conocida como la «perla de Sefarad», tal y como la comunidad judía, una de las más importantes de España», llamó a la ciudad. Así lo explica a EFE Chari Bermúdez, auxiliar de Turismo de la Fundación Ciudades Medias del Centro de Andalucía.

Cuando los almohades llegan, y siendo la zona centro de la vida judía, deciden «arrasar con todo vestigio judío y levantar el castillo que hoy podemos ver», relata Bermúdez. Subraya que el lugar fue «declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1931» por un hecho que «ocurrió y que tiene que ver con Boabdil, el último rey de Granada».

En 1483, con la intención de «ampliar sus territorios» y demostrar que podía ser tan buen militar como su padre, con el que mantenía una guerra interna por el control del reino nazarí, Boabdil decide «emprender viaje hacia aquí con su ejército». Si bien la defensa castellana da lugar a la conocida como «Batalla de Lucena o batalla del arroyo Martín González».

Los soldados castellanos no lo reconocieron

Justo en el arroyo quedó atrapado Boabdil cuando el ejército de la villa de Lucena gana la batalla y, aunque «en un primer momento intentó escapar», finalmente fue apresado y llevado al Castillo del Moral. Los castellanos desconocían la identidad del capturado a pesar de llevar ropas que hacían presagiar que era una persona destacada.

De esta manera, el Castillo castellano del Moral se convirtió en la prisión de Boabdil.

prisión de Boabdil
Vista del Castillo del Moral, erigido en 1148 y cárcel del emir nazarí Boabdil, en la localidad cordobesa de Lucena. EFE/Salas

«Los soldados de la villa de Lucena no sabían a quien tenían apresado. Lo reconocieron en el momento que un soldado de su propio ejército apresado lo saludó» apenado por haber perdido la batalla, relata Bermúdez.

En ese momento «se dieron cuenta de que estaba aquí apresado el rey de Granada». De inmediato lo enviaron a la torre más alta del recinto, a la Torre del Moral. Allí «permaneció durante 15 días hasta que lo enviaron a Córdoba ante los Reyes Católicos».

Los señores castellanos que apresaron a Boabdil se disputaban el éxito de la captura, lo que irritó entonces al rey Fernando el Católico. Desde Córdoba decidió enviarlo a Porcuna (Jaén) antes de liberarlo con unas condiciones que supusieron el principio del fin del Reino de Granada.

«Al final de todo recibió su libertad, pero a cambio dos cosas importantes», explica Bermúdez. Detalla que tras la prisión de Boabdil, tuvo que «pagar una cuantía económica y liberar en torno a 400 esclavos cristianos».

De castillo defensivo a residencia señorial

A partir de ese momento, Lucena «deja de ser ciudad fronteriza con el Reino de Granada» y, una vez concluida su misión defensiva, el castillo pasa a ser «propiedad de los señores de Lucena». Los marqueses de Comares, que durante los siglos posteriores lo convirtieron en vivienda residencial».

Ya en el siglo XX, concretamente en 1926, el Ayuntamiento de Lucena «decide comprar» la que había sido prisión de Boabdil «a los duques de Híjar», aunque no fue hasta el año 2001 «cuando se habilita este edificio como Museo Arqueológico y Etnológico». Todas las salas expositivas que tiene actualmente se completan en 2003.

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Vista de un patio interior del Castillo del Moral, erigido en 1148 y cárcel del emir nazarí Boabdil, en la localidad cordobesa de Lucena. EFE/Salas

«A todo turista y visitante le asombra y le gusta», ya que tiene salas expositivas «muy variadas» dedicadas «cada una a una parte de la historia de Lucena», desde la época de la evolución hasta pasar por la sala de la cueva del Ángel». Un yacimiento muy cercano «que data de entre hace 480.000 y 100.000 años».

También destaca la sala de la cerámica, ya que fue una época «muy importante de la época romana entre los siglo I y II d.C», continúa por la sala judía «cuya comunidad está adquiriendo una importancia muy grande en la ciudad». Al igual que ocurrió hace más de un milenio, y llega hasta hoy día «incluso con una réplica de la patrona de Lucena, la Virgen de Araceli».

Conciertos y presentaciones de libros

Pero el recinto amurallado, en pleno centro de Lucena, no solo sirve de espacio expositivo, sino que en plena Plaza de Armas se llevan a cabo visitas guiadas con «obras teatralizadas» y «actividades variadas», como presentaciones de libros o conciertos de flamenco.

«Gusta mucho porque el entorno es muy dado a crear un ambiente que te transportar a siglos anteriores», subraya Bermúdez, quien destaca que el objetivo para el castillo es «darle vida más allá de la simple visita a un museo», ya que allí en la más alta torre, el último rey de Granada pasó días apresado pensando, quizá, que su reino poco a poco llegaría a su fin. EFE

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Edición Web: Luis Ortega