Tutankhamon también fascinó a España

Sevilla, (EFE).- El único español que figuraba en la agenda del arqueólogo Howard Carter, descubridor de la tumba de Tutankhamon, aventura que fascinó a España y un hallazgo del que este mes de noviembre se cumplen cien años, era el del duque de Alba, quien lo invitó a dar varias conferencias en España, país que quedó fascinado con aquella aventura arqueológica.

Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII duque de Alba, fue quien hizo posible que Howard Carter asistiera dos veces a Madrid, la primera en 1924, para dar cuenta de su hallazgo, y la segunda en 1928, para explicar los progresos de sus investigaciones, en una serie de conferencias que organizaron la Residencia de Estudiantes y el Comité-Hispano Inglés, presidido por el propio aristócrata.

La intervención del duque de Alba también es clave para que el descubridor de la tumba de Tutankhamon sea nombrado miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, como subrayan en «Tutankhamon. Howard Carter en España» (Almuzara) los egiptólogos españoles Javier Martínez y Myriam Seco, profesora de la Universidad de Sevilla y directora de excavaciones del Templo de Tumotsis III en Tebas.

La correspondencia entre Carter y el duque de Alba

Ambos egiptólogos, que han revisado la correspondencia entre Carter y el duque de Alba, que se conserva en el archivo del Palacio de Liria de Madrid, consideran que la amistad entre ambos fue determinante para las visitas del arqueólogo a España.

El aristócrata hizo de anfitrión del arqueólogo y le sirvió de guía en algunos de los lugares más relevantes de Madrid y Toledo, unas atenciones que, según Martínez y Seco, pudieron influir en que Carter dejara en España parte de sus materiales visuales -varias cintas cinematográficas y fotografías- y que volviera a Madrid cuatro años más tarde para explicar los avances sobre su descubrimiento.

Tutankhamon fascinó a España
Luxor, Valle de los Reyes (Egipto), 15-12-1922.- Operarios transportan una de las camas halladas en la antecámara de la tumba de Tutankamon, descubierta por Howard Carter, un egiptólogo inglés financiado por Lord Carnarvon. EFE/ Topical Press Agency/aa/Archivo.

«No hay que olvidar que el británico tenía fama de persona brusca en algunos sectores de la egiptología, que lo consideraban un advenedizo por no haber cursado estudios universitarios». Los autores recuerdan que a Jacobo Fit-James le definen en su época como «el más inglés de los duques de Alba».

Además Jacobo Fitz-James conoció a Carter en Egipto antes del descubrimiento de Tutankhamon, ya que visitó el país en varias ocasiones, cautivado por la civilización faraónica, lo que no era extraño en alguien que tuvo un papel fundamental en la conservación de las Cuevas de Altamira, que intervino en la creación de la primera cátedra de Prehistoria de una universidad española y fue parte activa de varias Academias.

Escaso recorrido universitario

Los autores también han revisado la prensa de la época, que dio cuenta del interés que entre científicos, profesores y aristócratas suscitaron las conferencias del arqueólogo. La muestra de que Tutankhamon fascinó a España la escribe un periodista, en 1928, escribió en un rotativo madrileño: «Jamás hubiéramos sospechado que la egiptología tuviera en Madrid tantos adeptos apasionados».

Tutankhamon fascinó a España
Una reconstrucción de las tres cámaras funerarias del faraón Tutankhamón, tal como fueron encontradas en 1922, en una exposición en Madrid. EFE/Kote/Archivo

Aunque se trata de una disciplina que ha interesado desde entonces a miles de personas en España, los autores lamentan que «ha tenido escaso recorrido universitario debido al desinterés o la oposición de determinadas autoridades académicas». Sin ebrago en aquella época Tutankhamon fascinó a España

Consideran que las visitas de Carter fueron una «gran ocasión perdida» para favorecer la institucionalización de la cultura faraónica en España, como ya había sucedido en otros países europeos, que hace un siglo ya contaban con museos, asociaciones y cátedras sobre la materia.

Para Seco y Martínez, Tutankhamon, Howard Carter y Jacobo Fitz-James, pese a pertenecer «a universos muy distintos» presentan algo en común. Cuando el «general Horemheb se corona rey de Egipto, oscurece a Tutankhamon». Al segundo se le cuestiona por algunos colegas, incluso después de su extraordinario hallazgo. Finalmente, la dedicación del tercero a la cultura la desconoce «la mayoría de la gente». EFE