Una exposición regresa a Egipto las andanzas del erudito catalán Eduard Toda

El Cairo, 14 sep (EFE).- Erudito diplomático, arqueólogo, fotógrafo ocasional y gran divulgador en España del Egipto antiguo, la figura de Eduard Toda i Guëll (1855-1941) regresa este miércoles a El Cairo con la inauguración en el Museo Nacional de la Civilización Egipcia (NMEC, en inglés) de una muestra que recoge materiales de su archivo, un relato de primera mano y casi único de cómo era la egiptología a fines del siglo XIX.

Imagen que forma parte de la exposición cedida por la Biblioteca Museu Víctor Balaguer. EFE

«Los viajes de inspección al Alto Egipto y el Archivo de Eduard Toda» recupera fotografías y documentos del curioso catalán de Reus, que él mismo donó a la Biblioteca Museu Víctor Balaguer (BMVB), de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), y que ahora regresan a Egipto de la mano de los arqueólogos Miguel Ángel Molinero y Andrea Rodríguez, de la Universidad de la Laguna, curadores de la muestra.

«Lo destacado de las fotos y materiales de Toda es que con ellos podemos saber cómo eran los viajes de inspección arqueológica en esa época, cómo se trabajaba. Y con eso vemos lo innovadores que eran, investigando qué procesos son los mejores y experimentando con la tecnología de la época, como la fotografía», indicó a Efe Rodríguez.

Toda, impulsado por una curiosidad «de hombre del humanismo ilustrado», se lanzó a la egiptología en un momento de transición entre el uso del dibujo y el calco como herramientas básicas y el uso de la fotografía, algo que emprendió «con mucha creatividad y deseos de innovar».

El entonces joven funcionario, que no era arqueólogo, se sumó en 1886, cuando se desempeñaba como vicecónsul de España en El Cairo, a una expedición dirigida por sus amigos del Servicio de Antigüedades de Egipto como «colaborador» y «ayudante» y allí trabajó en la excavación de la tumba Sennedyem en Luxor.

Esa tumba, una de las pocas que se han encontrado sin abrir y con su ajuar funerario intacto -parte del cual se expone en el MNCE- le permitió luego a Toda elaborar una de las primeras monografías en España dedicadas a la egiptología.

Sin embargo, tanto Molinero como Rodríguez coincidieron a señalar que Toda no fue el «descubridor» de esa tumba, tal y como tradicionalmente se le atribuye pese a que es un mérito que él mismo no reclamó, aunque si colaboró extensamente en su exploración, registro gráfico y catalogación.

«En realidad, Toda fue más bien un divulgador, un gran divulgador. Y ahora sabemos que la comunicación es fundamental para la ciencia», subrayó Molinero al indicar que todo el archivo refleja un «interés por hacer las cosas bien» y con «sensibilidad» y «curiosidad».

Las fotografías del archivo de Toda permiten conocer no solo cómo era la práctica de la egiptología en esa época, sino también qué temas fotografiaban y qué información podían obtener de esas pioneras imágenes, un «conjunto singular y de indudable valor historiográfico», según Molinero.

Más allá de esta labor, Toda fue también un cronista fundamental del Egipto de aquella convulsa época y sus cartas eran publicadas asiduamente en los diarios españoles de la época, mientras que su archivo, en la parte más personal, recoge parte de la vida diaria de los diplomáticos en El Cairo de esa época, a caballo entre el fin de la presencia otomana y la llegada de los británicos al país.

La exposición podrá visitarse en el NMEC hasta el próximo 28 de septiembre.