Foto de archivo de la cooperativa de tomate de La Aldea de San Nicolás, en Gran Canaria. EFE/Elvira Urquijo A.

El apoyo a las regiones ultraperiféricas no hizo competitivo al tomate de Canarias, según Tribunal de Cuentas Europeo

Bruselas (EFE).- El Tribunal de Cuentas Europeo ha instado este lunes a la Comisión Europea a «reexaminar» el apoyo de la UE a las actividades agrícolas tradicionales en las regiones ultraperiféricas, tras constatar que no siempre ha logrado preservar la competitividad y diversificación, como ha ocurrido en el caso de las ayudas al tomate en Canarias.

«El tomate, que en el pasado fue un sector tradicional importante en las Islas Canarias, ha experimentado un fuerte descenso de la producción y de las exportaciones pese al apoyo de la UE», indicaron los auditores en un comunicado.

El Tribunal de Cuentas ha pedido también a Bruselas evaluar mejor si el apoyo a las importaciones beneficia realmente a los usuarios finales.

Para hacer el informe, el tribunal estudió el Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad (POSEI) en Francia, España y Portugal en el período 2019-2023.

Ese programa se introdujo a principios de los años 90 para apoyar la agricultura local y garantizar el suministro de productos agrícolas esenciales en estas regiones y aplica a las regiones ultraperiféricas de tres Estados miembros de la UE: Francia (Guadalupe, Martinica, Guayana Francesa, La Reunión, San Martín, Mayotte), España (Canarias) y Portugal (Azores y Madeira).

La UE proporciona hasta 653 millones de euros anuales a través del POSEI, que se complementa con otros instrumentos ajenos a la política agrícola común (PAC), como la política de cohesión, las ayudas estatales y la política comercial.

Los principales sectores agrícolas tradicionales en estas regiones son el plátano, el azúcar y la caña de azúcar, la producción de leche y carne, y el tomate.

Los auditores constatan que el apoyo financiero «sigue siendo importante para preservar la agricultura en los territorios remotos e insulares de Europa», pero que su impacto en el aumento de la competitividad y la diversificación «varía entre regiones y sectores».

Según Klaus-Heiner Lehne, miembro del Tribunal responsable de la auditoría, aunque el programa ha ayudado a algunos sectores a ser competitivos, «ha descuidado la sostenibilidad a largo plazo», por lo que hay que «reevaluar el apoyo financiero a las actividades tradicionales, mejorar la diversificación de los cultivos y la ganadería y reforzar la evaluación de los beneficios para los usuarios finales».

Asegura que el POSEI no ha logrado preservar la competitividad en el caso de los tomates en Canarias o del azúcar en las regiones ultraperiféricas de Francia, que perdieron cuota de mercado debido a la fuerte competencia de países no pertenecientes a la UE.

En el sector del plátano —el mayor beneficiario del POSEI, con el 42 % del presupuesto (277 millones de euros en 2023)—, la financiación de la UE se concentra en unos pocos grandes productores de las regiones ultraperiféricas francesas.

En algunas regiones ultraperiféricas de la UE, el apoyo incluso tiene en cuenta las pérdidas de producción o las cantidades retiradas del mercado.

Aunque el mercado de la UE ofrece precios al consumidor más elevados para los plátanos producidos en la UE que para los procedentes de terceros países, la mayor parte de los beneficios del comercio minorista va a parar a los intermediarios, y no a los productores, cuyos ingresos a menudo no cubren los costes, dice el informe.

En el caso del sector del azúcar y la caña de azúcar, fundamental para la economía de las regiones ultraperiféricas francesas, la sostenibilidad financiera y competitividad siguen siendo insuficientes.

Por el contrario, el POSEI ha ayudado al sector lácteo de las Azores a seguir siendo competitivo y a mantener una producción estable.

Los auditores alertan además de que el futuro a largo plazo de estos sectores se ve amenazado por los retos medioambientales, climáticos y demográficos de los territorios ultraperiféricos, ya que las grandes superficies agrícolas dedicadas a cultivos permanentes ejercen presión sobre la salud del suelo debido a la falta de diversificación y rotación de cultivos y que los programas POSEI no tienen suficientemente en cuenta las necesidades de adaptación al cambio climático. EFE