Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Las Palmas de Gran Canaria acoge una exposición que aborda la represión ejercida sobre las mujeres durante el franquismo con su internamiento en los centros del Patronato de Protección a la Mujer (1902-1985), que buscaba reeducar su moral.
La exposición, denominada ‘Memorias colectivas/Represiones cotidianas’, reúne videocreaciones, fotografía, instalación sonora y propuestas participativas del grupo Art al Quadrat, compuesto por las artistas gemelas valencianas Gema y Mónica del Rey Jordà.
Con todos esos elementos abordan la violencia ejercida sobre los cuerpos y las identidades durante la dictadura, centrándose en la represión más cotidiana y en cómo el trauma va pasando de generación en generación, hasta cuatro, según los psicólogos, ha explicado Mónica este miércoles durante la presentación de la muestra.
La exposición, que podrá visitarse del 19 de marzo al 30 de agosto en CAAM-San Antonio Abad, presenta una estructura en la que pueden observarse ventiladores y documentos pertenecientes a los archivos del Patronato de Protección de la Mujer de las provincias de Las Palmas y de Santa Cruz de Tenerife.
La instalación, concebida como una metáfora de la propia estructura del Patronato y una denuncia de que la represión «era totalmente estructural» en palabras de Gema del Rey, incorpora un sensor que se activa al acercarse el público.
En ese momento, los ventiladores elevan los documentos y permiten su lectura, evocando la idea de que solo al aproximarse e indagar en esta institución es posible conocer lo que realmente ocurría.
Entre los fragmentos se observa el informe de 1942 donde se recogía la moralidad de cada provincia y que se realizaba periódicamente.
Ese año en Las Palmas, esta institución consideró que su población tenía «escaso nivel moral» y, en Tenerife, había habido «un gran descenso respecto al año 1930, habiéndose triplicado en el decenio el número de mujeres solteras y perdidas y dedicadas al comercio carnal», además de señalar el aumento de «muchachas que mantienen relaciones ilícitas con novios y amantes».
Un centro de clasificación por tipos morales
La moralidad estaba enfocada en el comportamiento de las mujeres, lo que hizo que uno de los primeros trabajos del patronato fuera la creación de «un centro de clasificación» por «tipos psicológicos y morales» de las muchachas que eran entregadas por las familias al Patronato, recoge otro documento.
En una videoinstalación las hermanas narran a través de imágenes cómo se calificaba a las mujeres de completas e incompletas, es decir, si habían mantenido o no relaciones sexuales, y el grado de inteligencia, «catalogándolas a muchas como indecentes».
También recoge esta muestra fotografías con el texto como protagonista para narrar lo que ocurría en la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, situada en Fuerteventura y declarada oficialmente Lugar de Memoria Democrática el pasado 27 de febrero, un centro de trabajos forzados para homosexuales pero también, han remarcado las artistas, para los hombres que se salían de la norma.

De otro lado, se exponen fotografías del proyecto con el que, desde 2018, Gema y Mónica del Rey quieren homenajear a las mujeres rapadas durante el franquismo, un «acto humillante», que en algunos lugares se realizaba en público y en otros no, con el que se buscaba señalarlas y adoctrinar a otras, cuenta Gema.
También componen esta exposición un mechón colectivo de donaciones de mujeres que las artistas llevan realizando también desde 2018 y que ya supera los 21 metros, así como un mapa interactivo que recopila las historias de mujeres rapadas en diferentes partes de España, entre las que hay cuatro de La Gomera, El Hierro y Gran Canaria.
La muestra cuenta asimismo con un compendio de los vídeos que han realizado entre 2016 y 2024 con cantantes de folclore transformando la bases de las canciones populares con historias de mujeres, entre las que se encuentran las artistas Isa Padrón, acompañada por Jaqueline García, con el timple, que lo grabaron en el Pozo del Llano de las Brujas, en Arucas (Gran Canaria).
El comisario de la exposición, José Luis Pérez Pont, ha remarcado que, desde su punto de vista, «el arte contemporáneo no tiene la capacidad de solucionar los problemas del mundo, pero sí la oportunidad de señalarlos y de hacer una lectura diferente de eso que sucede a nuestro alrededor».
Y ha remarcado que el trabajo de las artistas valencianas contribuye «a cerrar heridas abiertas que tanto tiempo después no han sido subsanadas». EFE